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el movimiento

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En mecánica, el movimiento es un fenómeno físico que se define como todo cambio de posición en el espacio que experimentan los cuerpos de un sistema con respecto a ellos mismos o a otro cuerpo que se toma como referencia. Todo cuerpo en movimiento describe una trayectoria.

EL GUARDAGUJAS

EL GUARDAGUJAS

El guardagujas


Juan José Arreola

El forastero llegó sin aliento a la estación desierta. Su gran valija, que nadie quiso cargar, le había fatigado en extremo. Se enjugó el rostro con un pañuelo, y con la mano en visera miró los rieles que se perdían en el horizonte. Desalentado y pensativo consultó su reloj: la hora justa en que el tren debía partir.

Alguien, salido de quién sabe dónde, le dio una palmada muy suave. Al volverse el forastero se halló ante un viejecillo de vago aspecto ferrocarrilero. Llevaba en la mano una linterna roja, pero tan pequeña, que parecía de juguete. Miró sonriendo al viajero, que le preguntó con ansiedad:

— Usted perdone, ¿ha salido ya el tren?
— ¿Lleva usted poco tiempo en este país?
— Necesito salir inmediatamente. Debo hallarme en T. mañana mismo.
— Se ve que usted ignora las cosas por completo. Lo que debe hacer ahora mismo es buscar alojamiento en la fonda para viajeros —y señaló un extraño edificio ceniciento que más bien parecía un presidio.
— Pero yo no quiero alojarme, sino salir en el tren.
— Alquile usted un cuarto inmediatamente, si es que lo hay. En caso de que pueda conseguirlo, contrátelo por mes, le resultará más barato y recibirá mejor atención.
— ¿Está usted loco? Yo debo llegar a T. mañana mismo.
— Francamente, debería abandonarlo a su suerte. Sin embargo, le daré unos informes.
— Por favor...
— Este país es famoso por sus ferrocarriles, como usted sabe. Hasta ahora no ha sido posible organizarlos debidamente, pero se han hecho grandes cosas en lo que se refiere a la publicación de itinerarios y a la expedición de boletos. Las guías ferroviarias abarcan y enlazan todas las poblaciones de la nación; se expenden boletos hasta para las aldeas más pequeñas y remotas. Falta solamente que los convoyes cumplan las indicaciones contenidas en las guías y que pasen efectivamente por las estaciones. Los habitantes del país así lo esperan; mientras tanto, aceptan las irregularidades del servicio y su patriotismo les impide cualquier manifestación de desagrado.
— Pero, ¿hay un tren que pasa por esta ciudad?
— Afirmarlo equivaldría a cometer una inexactitud. Como usted puede darse cuenta, los rieles existen, aunque un tanto averiados. En algunas poblaciones están sencillamente indicados en el suelo mediante dos rayas. Dadas las condiciones actuales, ningún tren tiene la obligación de pasar por aquí, pero nada impide que eso pueda suceder. Yo he visto pasar muchos trenes en mi vida y conocí algunos viajeros que pudieron abordarlos. Si usted espera convenientemente, tal vez yo mismo tenga el honor de ayudarle a subir a un hermoso y confortable vagón.
— ¿Me llevará ese tren a T.?
— ¿Y por qué se empeña usted en que ha de ser precisamente a T.? Debería darse por satisfecho si pudiera abordarlo. Una vez en el tren, su vida tomará efectivamente un rumbo. ¿Qué importa si ese rumbo no es el de T.?
— Es que yo tengo un boleto en regla para ir a T. Lógicamente, debo ser conducido a ese lugar, ¿no es así?
— Cualquiera diría que usted tiene razón. En la fonda para viajeros podrá usted hablar con personas que han tomado sus precauciones, adquiriendo grandes cantidades de boletos. Por regla general, las gentes previsoras compran pasajes para todos los puntos del país. Hay quien ha gastado en boletos una verdadera fortuna...
— Yo creí que para ir a T. me bastaba un boleto. Mírelo usted...
— El próximo tramo de los ferrocarriles nacionales va a ser construido con el dinero de una sola persona que acaba de gastar su inmenso capital en pasajes de ida y vuelta para un trayecto ferroviario, cuyos planos, que incluyen extensos túneles y puentes, ni siquiera han sido aprobados por los ingenieros de la empresa.
— Pero el tren que pasa por T., ¿ya se encuentra en servicio?
— Y no sólo ése. En realidad, hay muchísimos trenes en la nación, y los viajeros pueden utilizarlos con relativa frecuencia, pero tomando en cuenta que no se trata de un servicio formal y definitivo. En otras palabras, al subir a un tren, nadie espera ser conducido al sitio que desea.
— ¿Cómo es eso?
— En su afán de servir a los ciudadanos, la empresa debe recurrir a ciertas medidas desesperadas. Hace circular trenes por lugares intransitables. Esos convoyes expedicionarios emplean a veces varios años en su trayecto, y la vida de los viajeros sufre algunas transformaciones importantes. Los fallecimientos no son raros en tales casos, pero la empresa, que todo lo ha previsto, añade a esos trenes un vagón capilla ardiente y un vagón cementerio. Es motivo de orgullo para los conductores depositar el cadáver de un viajero lujosamente embalsamado en los andenes de la estación que prescribe su boleto. En ocasiones, estos trenes forzados recorren trayectos en que falta uno de los rieles. Todo un lado de los vagones se estremece lamentablemente con los golpes que dan las ruedas sobre los durmientes. Los viajeros de primera —es otra de las previsiones de la empresa—  se colocan del lado en que hay riel. Los de segunda padecen los golpes con resignación. Pero hay otros tramos en que faltan ambos rieles, allí los viajeros sufren por igual, hasta que el tren queda totalmente destruido.
— ¡Santo Dios!
— Mire usted: la aldea de F. surgió a causa de uno de esos accidentes. El tren fue a dar en un terreno impracticable. Lijadas por la arena, las ruedas se gastaron hasta los ejes. Los viajeros pasaron tanto tiempo, que de las obligadas conversaciones triviales surgieron amistades estrechas. Algunas de esas amistades se transformaron pronto en idilios, y el resultado ha sido F., una aldea progresista llena de niños traviesos que juegan con los vestigios enmohecidos del tren.
— ¡Dios mío, yo no estoy hecho para tales aventuras!
— Necesita usted ir templando su ánimo; tal vez llegue usted a convertirse en héroe. No crea que faltan ocasiones para que los viajeros demuestren su valor y sus capacidades de sacrificio. Recientemente, doscientos pasajeros anónimos escribieron una de las páginas más gloriosas en nuestros anales ferroviarios. Sucede que en un viaje de prueba, el maquinista advirtió a tiempo una grave omisión de los constructores de la línea. En la ruta faltaba el puente que debía salvar un abismo. Pues bien, el maquinista, en vez de poner marcha atrás, arengó a los pasajeros y obtuvo de ellos el esfuerzo necesario para seguir adelante. Bajo su enérgica dirección, el tren fue desarmado pieza por pieza y conducido en hombros al otro lado del abismo, que todavía reservaba la sorpresa de contener en su fondo un río caudaloso. El resultado de la hazaña fue tan satisfactorio que la empresa renunció definitivamente a la construcción del puente, conformándose con hacer un atractivo descuento en las tarifas de los pasajeros que se atreven a afrontar esa molestia suplementaria.
— ¡Pero yo debo llegar a T. mañana mismo!
— ¡Muy bien! Me gusta que no abandone usted su proyecto. Se ve que es usted un hombre de convicciones. Alójese por lo pronto en la fonda y tome el primer tren que pase. Trate de hacerlo cuando menos; mil personas estarán para impedírselo. Al llegar un convoy, los viajeros, irritados por una espera demasiado larga, salen de la fonda en tumulto para invadir ruidosamente la estación. Muchas veces provocan accidentes con su increíble falta de cortesía y de prudencia. En vez de subir ordenadamente se dedican a aplastarse unos a otros; por lo menos, se impiden para siempre el abordaje, y el tren se va dejándolos amotinados en los andenes de la estación. Los viajeros, agotados y furiosos, maldicen su falta de educación, y pasan mucho tiempo insultándose y dándose de golpes.
— ¿Y la policía no interviene?
— Se ha intentado organizar un cuerpo de policía en cada estación, pero la imprevisible llegada de los trenes hacía tal servicio inútil y sumamente costoso. Además, los miembros de ese cuerpo demostraron muy pronto su venalidad, dedicándose a proteger la salida exclusiva de pasajeros adinerados que les daban a cambio de esa ayuda todo lo que llevaban encima. Se resolvió entonces el establecimiento de un tipo especial de escuelas, donde los futuros viajeros reciben lecciones de urbanidad y un entrenamiento adecuado. Allí se les enseña la manera correcta de abordar un convoy, aunque esté en movimiento y a gran velocidad. También se les proporciona una especie de armadura para evitar que los demás pasajeros les rompan las costillas.
— Pero una vez en el tren, ¡está uno a cubierto de nuevas contingencias?
— Relativamente. Sólo le recomiendo que se fije muy bien en las estaciones. Podría darse el caso de que creyera haber llegado a T., y sólo fuese una ilusión. Para regular la vida a bordo de los vagones demasiado repletos, la empresa se ve obligada a echar mano de ciertos expedientes. Hay estaciones que son pura apariencia: han sido construidas en plena selva y llevan el nombre de alguna ciudad importante. Pero basta poner un poco de atención para descubrir el engaño. Son como las decoraciones del teatro, y las personas que figuran en ellas están llenas de aserrín. Esos muñecos revelan fácilmente los estragos de la intemperie, pero son a veces una perfecta imagen de la realidad: llevan en el rostro las señales de un cansancio infinito.
— Por fortuna, T. no se halla muy lejos de aquí.
— Pero carecemos por el momento de trenes directos. Sin embargo, no debe excluirse la posibilidad de que usted llegue mañana mismo, tal como desea. La organización de los ferrocarriles, aunque deficiente, no excluye la posibilidad de un viaje sin escalas. Vea usted, hay personas que ni siquiera se han dado cuenta de lo que pasa. Compran un boleto para ir a T. Viene un tren, suben, y al día siguiente oyen que el conductor anuncia: "Hemos llegado a T.". Sin tomar precaución alguna, los viajeros descienden y se hallan efectivamente en T.
— ¿Podría yo hacer alguna cosa para facilitar ese resultado?
— Claro que puede usted. Lo que no se sabe es si le servirá de algo. Inténtelo de todas maneras. Suba usted al tren con la idea fija de que va a llegar a T. No trate a ninguno de los pasajeros. Podrán desilusionarlo con sus historias de viaje, y hasta denunciarlo a las autoridades.
— ¿Qué está usted diciendo?

En virtud del estado actual de las cosas los trenes viajan llenos de espías. Estos espías, voluntarios en su mayor parte, dedican su vida a fomentar el espíritu constructivo de la empresa. A veces uno no sabe lo que dice y habla sólo por hablar. Pero ellos se dan cuenta en seguida de todos los sentidos que puede tener una frase, por sencilla que sea. Del comentario más inocente saben sacar una opinión culpable. Si usted llegara a cometer la menor imprudencia, sería aprehendido sin más, pasaría el resto de su vida en un vagón cárcel o le obligarían a descender en una falsa estación perdida en la selva. Viaje usted lleno de fe, consuma la menor cantidad posible de alimentos y no ponga los pies en el andén antes de que vea en T. alguna cara conocida.

— Pero yo no conozco en T. a ninguna persona.
— En ese caso redoble usted sus precauciones. Tendrá, se lo aseguro, muchas tentaciones en el camino. Si mira usted por las ventanillas, está expuesto a caer en la trampa de un espejismo. Las ventanillas están provistas de ingeniosos dispositivos que crean toda clase de ilusiones en el ánimo de los pasajeros. No hace falta ser débil para caer en ellas. Ciertos aparatos, operados desde la locomotora, hacen creer, por el ruido y los movimientos, que el tren está en marcha. Sin embargo, el tren permanece detenido semanas enteras, mientras los viajeros ven pasar cautivadores paisajes a través de los cristales.
— ¿Y eso qué objeto tiene?
— Todo esto lo hace la empresa con el sano propósito de disminuir la ansiedad de los viajeros y de anular en todo lo posible las sensaciones de traslado. Se aspira a que un día se entreguen plenamente al azar, en manos de una empresa omnipotente, y que ya no les importe saber adónde van ni de dónde vienen.
— Y usted, ¿ha viajado mucho en los trenes?
— Yo, señor, sólo soy guardagujas1. A decir verdad, soy un guardagujas jubilado, y sólo aparezco aquí de vez en cuando para recordar los buenos tiempos. No he viajado nunca, ni tengo ganas de hacerlo. Pero los viajeros me cuentan historias. Sé que los trenes han creado muchas poblaciones además de la aldea de F., cuyo origen le he referido. Ocurre a veces que los tripulantes de un tren reciben órdenes misteriosas. Invitan a los pasajeros a que desciendan de los vagones, generalmente con el pretexto de que admiren las bellezas de un determinado lugar. Se les habla de grutas, de cataratas o de ruinas célebres: "Quince minutos para que admiren ustedes la gruta tal o cual", dice amablemente el conductor. Una vez que los viajeros se hallan a cierta distancia, el tren escapa a todo vapor.
— ¿Y los viajeros?
— Vagan desconcertados de un sitio a otro durante algún tiempo, pero acaban por congregarse y se establecen en colonia. Estas paradas intempestivas se hacen en lugares adecuados, muy lejos de toda civilización y con riquezas naturales suficientes. Allí se abandonan lores selectos, de gente joven, y sobre todo con mujeres abundantes. ¿No le gustaría a usted pasar sus últimos días en un pintoresco lugar desconocido, en compañía de una muchachita?

El viejecillo sonriente hizo un guiño y se quedó mirando al viajero, lleno de bondad y de picardía. En ese momento se oyó un silbido lejano. El guardagujas dio un brinco, y se puso a hacer señales ridículas y desordenadas con su linterna.

— ¿Es el tren? — preguntó el forastero.

El anciano echó a correr por la vía, desaforadamente. Cuando estuvo a cierta distancia, se volvió para gritar:

— ¡Tiene usted suerte! Mañana llegará a su famosa estación. ¿Cómo dice que se llama?
— ¡X! — contestó el viajero.

En ese momento el viejecillo se disolvió en la clara mañana. Pero el punto rojo de la linterna siguió corriendo y saltando entre los rieles, imprudente, al encuentro del tren.

Al fondo del paisaje, la locomotora se acercaba como un ruidoso advenimiento.

 

 

 

LA LEY DE HUBBLE

LA LEY DE HUBBLE

Expresión matemática de la Ley de Hubble [editar]

El destino final del universo y la edad del universo pueden ser obtenidas midiendo la constante de Hubble actual y extrapolando con el valor observado del parámetro de deceleración, caracterizado de forma única por valores de parámetros de densidad (ω). Un así llamado "universo cerrado" (ω > 1) va hacia un final tipo Big Crunch y es considerablemente más joven que su edad de Hubble. Un "universo abierto" (ω = 1) se expande para siempre y tiene una edad que está cerca de su edad de Hubble. Para el universo acelerante en el que habitamos, la edad del universo está coincidentemente cercana a la edad de Hubble.

La ley de Hubble puede escribirse:

c z=H0 D, siendo z el corrimiento al rojo, un número adimensional. c la velocidad de la luz D la distancia actual a la galaxia (en mega pársec Mpc). H0 la constante de Hubble en el momento de la observación

Y la relación velocidad-distancia --más general y muchas veces confundida con la ley de Hubble-- puede formularse como

v=H D, siendo v la velocidad de recesión debida a la expansión del universo (generalmente en km/s) D la distancia actual a la galaxia (en mega pársec Mpc). H la constante de Hubble

La relación velocidad-distancia puede derivarse suponiendo que el universo es homogéneo (las observaciones realizadas desde todos los puntos son las mismas) y se expande (o contrae).

Estrictamente hablando, ni v ni D en la fórmula son directemente observables, porque desde el momento en que fue emitida la luz hasta el momento de la observación el universo se ha cambiado de tamaño. Para galaxias relativamente cercanas (z es mucho menor que la unidad), v y D no habrán cambiado mucho y v se puede estimar utilizando la fórmula v = zc donde c es la velocidad de la luz. Ésta es de hecho la relación empírica encontrada por Hubble. Para galaxias distantes, v (o D) no se puede calcular a partir de z sin especificar un modelo detallado de cómo cambia H con el tiempo. El desplazamiento al rojo no está directamente relacionado con la velocidad de recesión en el momento en que la luz salió, pero tiene una interpretación simple: (1 + z) es el factor por el que el universo se ha expandido mientras el fotón estaba viajando hacia el observador.

Si se utiliza la ley de Hubble para determinar distancias, sólo se puede utilizar la velocidad debida a la expansión del universo. Como las galaxias interaccionando gravitacionalmente se mueven relativamente las unas con las otras independientemente de la expansión del universo, estas velocidades relativas, llamadas velocidades peculiares, necesitarían tenerse en cuenta para aplicar la ley de Hubble correctamente. Si la velocidad peculiar de una galaxia es V entonces la relación velocidad-distancia debe escribirse

v=H D + V

El valor del parámetro de Hubble cambia con el tiempo aumentando o disminuyendo dependiendo del signo del llamado parámetro de deceleración q que es definido por:

q=-H^{-2}left({{; dH}over {; dt}} + H^2 right)

Podemos definir la "edad de Hubble" (también conocido como el "tiempo de Hubble" o el "periodo de Hubble") del universo como 1/H0, o 978000 millones de años/[H0/(km/s/Mpc)]. La edad de Hubble es de 14000 millones de años para H0=70 km/s/Mpc, o 13800 millones de años para H0=71 km/s/Mpc. La distancia a una galaxia es aproximadamente zc/H0 para pequeños desplazamientos al rojo z y expresando c como 1 año luz por año, esta distancia puede espresarse simplemente como z veces 13800 millones de años luz.

Durante mucho tiempo se pensó que q era positiva, indicando que la expansión se estaba ralentizando debido a la atracción gravitacional. Esto implicaría una edad del universo menor que 1/H (que es de unos 14000 millones de años). Por ejemplo, un valor de q de 1/2 (considerado por muchos teóricos) daría una edad del universo de 2/(3H). El descubrimiento en 1998 que q es aparentemente negativo significa que el universo podría realmente ser más viejo que 1/H. De hecho, las estimaciones de la edad del universo están, casualmente, muy cercanas a 1/H.

Notas adicionales [editar]

La distancia D a galaxias cercanas se puede estimar por ejemplo comparando su brillo aparente, con su brillo absoluto teórico.

  • En cualquier caso, D ha de ser la distancia actual a la galaxia, no la que existía cuando la galaxia emitió la luz que hoy recibimos. Esta distancia es en realidad imposible de observar directamente. Se deduce a partir de los modelos teóricos y de la observación del brillo aparente.

La velocidad v se define como la tasa de variación de la distancia D con el tiempo.

  • La relación velocidad-distancia es estrictamente válida para cualquier distancia mientras que la ley de Hubble es una aproximación válida para galaxias relativamente cercanas donde la velocidad puede determinarse mediante el corrimiento al rojo (z) empleando la fórmula vzc; siendo c la velocidad de la luz. Sin embargo, tan sólo debe considerarse la velocidad debida a la expansión del universo, al margen de otros movimientos relativos de las galaxias (movimiento peculiar).

Los sistemas con ligaduras gravitacionales, como las galaxias o el Sistema Solar, no se encuentran sujetos a la ley de Hubble y no se expanden.

Medición de la constante de Hubble [editar]

Para mucha gente de la segunda mitad del siglo XX el valor de H0 se estima que está entre 50 y 90 (km/s)/Mpc. El valor de la constante de Hubble fue el tema de una larga y más bien encarnizada controversia entre Gérard de Vaucouleurs que reivindicaba un valor en torno a 100 y Allan Sandage que reivindicaba un valor cerca de 50. En 1996, un debate moderado por John Bahcall entre Gustav Tammann y Sidney van den Bergh fue mantenido de la misma manera que el anterior debate entre Shapley y Curtis sobre estos dos valores competidores. Esta diferencia fue resuelta parcialmente con la introducción del Modelo Lambda-CDM del universo a finales de los años 1990. Con las observaciones de este modelo de los cúmulos de alto corrimiento al rojo a longitudes de onda de microondas utilizando el efecto Sunyaev-Zel'dovich, las medidas de las anisotropías del fondo cósmico de microondas y todas las expediciones ópticas dieron un valor en torno a 70 para la constante. En particular el telescopio espacial Hubble (conducido por la doctora Wendy L. Freedman, de los Observatorios Carnegie) dieron la resolución óptica más exacta en mayo de 2001 con su estimación final de 72±8 (km/s)/Mpc, consistente con una medida de H0 basada en las observaciones del efecto Sunyaev-Zel'dovich de muchas agrupaciones galácticas teniendo una exactitud similar. La mayor exactitud en la resolición del fondo cósmico de microondas ha sido 71±4 (km/s)/Mpc, por el WMAP en 2003 y 70(+2.4,-3.2) (km/s)/Mpc, para las medidas de 2006. En agosto de 2006, utilizando el Observatorio de rayos X Chandra de la NASA, un equipo del Marshall Space Flight Center encontró que la constante de Hubble valía 77 (km/s)/Mpc, con una incertidumbre de aproximadamente el 15%.[6] La consistencia de las medidas de todos estos métodos se presta al soporte del valor medido de H0 y del modelo Lambda-CDM. En el sistema métrico decimal,H0 es de unos 2.3×10-18 s-1, esto no debería escribitse en Hz ya que la cantidad no es una frecuencia.

Un valor para q medido de las observaciones del candela estándar de las supernovas Tipo Ia, que en 1998 se halló que era negativa, sorprendió a muchos astrónomos con la implicación de que la expansión del universo actualmente se está "acelerando" (aunque el factor de Hubble sigue decreciendo con el tiempo.

personajes de la revolucion mexicana

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1


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Don. IGNACIO RAMIREZ
Estatua erigida por el Distrito Federal y develada el 5 de febrero de 1889. Obra del escultor Don. Primitivo Miranda.  
Ignacio Ramírez nació en San Miguel el Grande, Guanajuato, el 23 de junio de 1818. Escritor, periodista, científico y político liberal, inició sus estudios en Querétaro, para después trasladarse a la Ciudad de México y realizar estudios en artes y leyes. Desde muy joven ingresa a la Academia de San Juan de Letrán, donde muestra sus ideas liberales,  anticlericales y ateístas, sosteniendo la inexistencia de Dios. En el medio literario fué mejor conocido como el "nigromante" (hechicero). Inspiró, por sus ideas, gran recelo en Santa Anna quién lo mantuvo en prisión por un tiempo. En 1852 y en 1857 representó al estado de Sinaloa en el Congreso de la Unión, destacando por sus grandes dotes oratorias. Apoyó con gran tesón la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma. Apoyó a Juárez en la Guerra de los Tres Años y al final de la misma fue nombrado Magistrado de la Suprema Corte de Justicia, permaneciendo 12 años en el cargo, demostrando allí su palabra elocuente, sus profundos conocimientos de la ciencia y sobre todo su acrisolada honradez. En este cargo permaneció desde 1868 hasta su fallecimiento. Murió en la Ciudad de México en el 15 de junio de 1879. Sus restos descansan en la Rotonda de los Personas Ilustres del panteón de Dolores.
Fuentes: (1) y (6)

2


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General Don LEANDRO VALLE MARTINEZ.
Estatua erigida por el Distrito Federal y develada el 5 de febrero de 1889. Obra del escultor Don Primitivo Miranda.
Leandro Valle nació en la Ciudad de México el 27 de febrero de 1833. A muy corta edad ingresó al Colegio Militar de Chapultepec, del que salió con el grado de subteniente. La contienda entre liberales y conservadores ensangrentaba al país, su gran valor en combate le valió el grado de general, aún siendo muy joven. El renombre conquistado en las acciones de guerra le impulsó para obtener el voto popular y el cargo de diputado en el Congreso por el gobierno de Jalisco. El artero asesinato de Melchor Ocampo a manos de guerrilleros conservadores, lo impulsó a regresar a la lucha armada para vengarlo personalmente, por lo que se vio precisado a dejar su cargo público. En 1861 devorado el país por la guerra civil, Valle fue hecho prisionero en Las Cruces, donde fue  fusilado el 23 de junio de 1861 y cruelmente vejado y colgado  de un árbol cuando solamente contaba  28 años de edad. Sus restos descansan en la Rotonda de los Personas Ilustres del panteón de Dolores.
Fuentes: (1) y (6)

3


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Doctor Don RAFAEL LUCIO NAJERA.
Estatua erigida por el estado de Veracruz y develada el 16 de septiembre de 1889. Obra del escultor Don Epitacio Calvo.
El Dr. Rafael Lucio nació en Xalapa, Veracruz el 2 de septiembre de 1819. En 1838, se inscribió en el Establecimiento de Ciencias Médicas, en la Ciudad de México. Cursó toda su carrera con notable éxito y en 1842 obtuvo su título de médico. Durante su permanencia en el Hospital de San Lázaro se dedicó con apasionado entusiasmo al estudio e investigación de una enfermedad que denominó Lepra Manchada y en 1851 dio a conocer a la Academia sus observaciones e investigaciones sobre el tema. Su trabajo fue tan claro y completo que como reconocimiento a su valiosa aportación la enfermedad recibió el nombre de Lepromatosis Difusa de Lucio y Latapí. Fue un hombre sabio, generoso y respetable. Murió en la Ciudad de México el 31 de mayo de 1886.
Fuentes: (1) y (6)

4


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Don MIGUEL LERDO DE TEJADA.
Estatua erigida por el estado de Veracruz y develada el 16 de septiembre de 1889. Obra del escultor Don Epitacio Calvo. 
Miguel Lerdo de Tejada nació en Veracruz el 6 de julio de 1812. Fue un decidido promotor de las Leyes de Reforma. La enorme acumulación de bienes raíces por unos cuantos particulares y específicamente por las congregaciones eclesiásticas, llevó a los liberales, entre ellos Miguel Lerdo de Tejada, a considerar la posibilidad de rescatar para la nación dichos bienes. Durante el gobierno de don Ignacio Comonfort, Lerdo de Tejada fungió como Ministro de Hacienda y promulgó, el 25 de junio de 1856, la Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas. A esta ley también se le conoce como Ley Lerdo. Por desavenencias políticas con el General Comonfort, presentó su renuncia al cargo el 19 de diciembre del mismo año, pero tiempo después pasó a formar parte del gobierno de Don Benito Juárez y pudo seguir luchando desde allí por sus ideas políticas. Tuvo el honor de haber firmado, junto con Melchor Ocampo y Manuel Ruiz el histórico manifiesto a la nación, mediante el cual el presidente constitucional (Juárez) y el resto de su gabinete definieron el programa de la Reforma. Al triunfo de la Reforma y restablecido el gobierno constitucional en la capital, obtuvo por el voto popular el cargo de Magistrado en la Suprema Corte de Justicia, puesto en el que se encontraba cuando murió el 22 de marzo de 1861.
Fuentes: (1) y (6)

5


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General Don MANUEL CEPEDA PERAZA.
Estatua erigida por el estado  de Yucatán y develada el 5 de mayo de 1890. Obra del escultor Don Epitacio Calvo
Manuel Cepeda Peraza nació en Mérida, Yucatán el 19 de enero de 1828. Demostró sus dotes y su vocación militar desde 1847, cuando participó en la lucha contra los insurrectos indios mayas, obteniendo el grado de coronel en 1851, cuando contaba apenas con 23 años de edad. Perteneció al movimiento liberal que luchó contra el imperio de Maximiliano. En 1867 el imperio sé había debilitado y las tropas liberales de Juárez ocupaban más posiciones. Mérida fue sitiada en abril por los republicanos bajo el mando Cepeda Peraza, logrando la rendición de la plaza el 15 de junio del mismo año. Restaurada la República, se estableció en Yucatán un gobierno liberal, encabezado por el entonces Coronel Cepeda Peraza, quién gobernó con talento y patriotismo. Murió el 3 de marzo de 1869.
Fuentes: (1) y (6)

6


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Don ANDRES QUINTANA ROO.
Estatua erigida por el estado de Yucatán y develada el 5 de mayo de 1890. Obra del escultor Don Epitacio Calvo. 
Andrés Quintana Roo nació el 30 de noviembre de 1787 en la ciudad de Mérida, Yucatán. En 1808 llegó a la Ciudad de México, para continuar sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de la Nueva España, obteniendo el grado de abogado. Escritor, filósofo y político,  contrae matrimonio con Leona Vicario, quien será de gran apoyo en su vida política, ya que decide unirse al movimiento de los insurgentes con Ignacio López Rayón. Participa en el Congreso de Chilpancingo y en 1813 lo nombran Presidente de la Asamblea Constituyente, la cual formula la declaración de Independencia. Junto con Anastasio Bustamante, es autor de la Constitución de Apatzingán de 1814. En 1822, es nombrado subsecretario de Relaciones durante el Imperio de Agustín de Iturbide. Su carrera política es muy amplia y ocupa puestos muy diversos, fue magistrado de la Suprema Corte y miembro vitalicio del Congreso. Murió el 15 de abril de 1851, en la ciudad de México. Sus restos se encuentran en la Columna de la Independencia y su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1) y (6)

7


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Don NICOLAS GARCIA DE SAN VICENTE.
Estatua erigida por el estado de Hidalgo y develada el 16 de septiembre de 1890. Obra del escultor Don Juan Islas. 

Nicolás García San Vicente fue un educador nacido en  Acaxochitlan, Hidalgo el 28 de noviembre de 1793.  Entró al Seminario de Puebla en 1809, y estudió derecho civil y canónico en la Universidad de México,  donde se graduó en 1818.  En 1821 se ordenó como sacerdote. En 1823 fue electo diputado por el distrito de  Tulancingo. Durante 1828 y 1829 fue presidente de la Asociación para la Protección de la Instrucción Pública que el mismo fundó. En 1839 y 1840 fue profesor de Latín y de Gramática Española, en el Colegio de Tulancingo, donde permaneció hasta su muerte. Escribió un buen número de libros de texto para uso escolar. Murió en Toluca, el 23 de diciembre de  1845.
Fuentes: (1) y (6)

8


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Don JULIAN VILLAGRAN.
Estatua erigida por el estado de Hidalgo y develada el 16 de septiembre de 1890. Obra del escultor Don Juan Islas.   
Julián Villagrán nació en Huichapan, Hidalgo en el año de 1755. Fue arriero en su pueblo y con gran valor y heroísmo peleó en la guerra de la Independencia. Durante 3 años mantuvo en rebeldía un amplio territorio alrededor del poblado de  Zimapán. En 1814 en Huichapan, cae prisionero su hijo Francisco, los realistas le piden a Julián Villagran que deponga las armas y se rinda a cambio de la vida y libertad de su hijo, propuesta que nunca aceptó.  No pasó mucho tiempo para que Villagrán fuese sorprendido por la traición y corriese la misma suerte que su hijo. Cayó fusilado en el año de 1813.
Fuentes: (1) y (6)

9


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General Don IGNACIO PESQUEIRA.
Estatua erigida por el estado de Sonora y develada el 5 de noviembre de 1891. Obra del escultor Don Enrique Alciati.  
Ignacio Pesqueira nació en Arizpe, Sonora el 16 de diciembre de 1820, pero también se menciona 1818 como año de su nacimiento. Venía de una familia con recursos, puesto que estudió en Madrid,  En ese lugar y después en París, recibió su primera inspiración en las ideas liberales.. Al retorno a Sonora se alistó en las filas liberales y participó en la lucha por el centralismo. Tras de fracasar regresó a las labores del campo, pero pronto, ante el ataque de tribus bárbaras, se unió a Rafael Buelna fin de defender sus intereses y los de sus coterráneos. En 1851 resultó herido por los apaches en la acción militar de Pozo Hediondo. En 1854 al estallar la Revolución de Ayutla en Guerrero y en contra de la dictadura de Santa Anna, se adhirió nuevamente al ejército liberal. Por su preparación, participó también como diputado y como prefecto de distrito, prestando grandes servicios a su comunidad. Tras de la aprehensión del gobernador Aguilar llegó al cargo de gobernador de Sonora y después el 27 de agosto de 1857 después de ser elegido por el voto público continuó en el cargo por un largo período. Además de haber sofocado la intentona rebelde de Gándara, controló los ataques de las tribus sublevadas de yaquis y mayos y repelió una intervención de filibusteros yankis. Se afilió a la legalidad representada por Juárez y  luchó con los liberales en contra del gobierno imperial de Maximiliano. En 1865 a la llegada de 4 barcos franceses a la bahía de Guaymas, vivió la etapa más agitada de su azarosa vida, teniendo que luchar contra ellos, contra sus enemigos políticos y contra los embates de las tribus bárbaras. Por desgracia la fortuna deja de sonreírle y después de sucesivos fracasos se va quebrantando su salud y se ve obligado a salir del país. Una vez restablecido retorna a la lucha y el 4 de septiembre de 1866 derrota a Lamberg y entra victorioso a Ures. De esta manera pone fin a la intervención extranjera en México. Pesqueira ejerció el poder de manera absoluta en un período de 20 años, por lo que sus detractores lo consideraron un dictador, sin embargo los grandes servicios que como soldado prestó a la causa liberal, legitimaron con creces su derecho a pasar a la historia. Murió el 4 de enero de 1886.
Fuentes: (1) y (6)

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General Don JESUS GARCIA MORALES.
Estatua erigida por el estado de Sonora y develada el 5 de noviembre de 1891. Obra del escultor Don Enrique Aiciati.
Jesús García Morales nació en Arizpe, Sonora el 23 de agosto de 1824, pero también se menciona el año  de 1823. A los 15 años, en 1838,  ingresó como cadete a la compañía presidial de Altar, obteniendo el grado de teniente en 1842.  Se alineó con las ideas liberales desde su juventud. Continuó en la carrera de las armas y en 1846 y en 1848 defendió a Guaymas  del ataque naval de los Estados Unidos. Entre 1856 y 1857 se afilió a la Revolución de Ayutla, luchando en diversos sitios y destacando su resistencia en Pueblo Viejo apenas con 118 hombres, la defensa de la capital de Sonora en 11 días de sitio  y haciendo dos campañas en los valles de los ríos Yaqui y  Mayo. Durante la Guerra de Reforma se alineó con las ideas del Partido Liberal Fue  gobernador provisional del estado en 1863 y después fue electo senador en 1880. Murió en México el 19 de mayo  1883.
Fuentes: (1) y (6)

11


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General Don JUAN ZUAZUA.
Estatua erigida por el estado de Nuevo León y develada el 15 de septiembre de 1894. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Juan Zuazua nació en 6 de enero de 1821 en Lampazos, Nuevo Leon. Dejó sus estudios en el Colegio Monterrey para dedicarse a la agricultura y al comercio. De manera autodidacta estudió mucho sobre la historia de México y leyó bastante en cuanto a temas militares, pues su vocación se inclinaba hacia la carrera de las armas. A los 20 años de edad pudo poner en práctica aquellos conocimientos para para la defensa de su tierra, en la lucha contra tribus bárbaras de indios comanches, seminoles y lipanes.  Con el grado de capitán participó en las batallas de Palo Alto y la Resaca en la lucha en contra de la invasión norteamericana en 1847. Combatió en Monterrey, en Tampico y Matamoros y participó en la famosa batalla de la Angostura, en la que sirvió de guía a los cuerpos de combate. Al estallar la revolución de Ayutla, como era un liberal consumado se puso al servicio de ella. En la Guerra de la Reforma, con el grado de coronel, tuvo una participación relevante en el triunfo de la batalla de Carretas, que le brindó fama y reconocimiento a sus méritos militares. Participó también en el asalto de la Bufa en Zacatecas y en la ocupación de Guanajuato y San Luis Potosí. Para su desgracia sucumbió a manos de sus enemigos políticos, quienes lo tomaron por sorpresa y murió sin poder defenderse la noche del 30 al 31 de julio de 1860.
Fuentes: (1) y (6)

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Fray SERVANDO TERESA DE MIER.
Estatua erigida por el estado de Nuevo León y develada el 15 de septiembre de 1894. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Fray Servando Teresa de Mier (Padre Mier) nació en Monterrey el 18 de octubre de 1763. A edad temprana entró a un convento, profesando en la  orden dominicana a los 16 años de edad. Cursó filosofía y teología en el Colegio de Porta Coeli en México, participando en 5 actos públicos en los que demostró con brillantez su dominio de las materias aprendidas. Ya graduado en 1790 regresó al convento de Santo Domingo para entregarse al estudio. El 12 de diciembre de 1794 pronunció un sermón que fue el origen de su gran celebridad, exponiendo con valentía ideas que dudaban de las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Sus ideas no fueron aprobadas por el arzobispo Nuñez de Haro quién le excomulgó, le redujo a prisión y se apoderó de sus libros y escritos. En 1795, después de largo tiempo de permanecer encerrado en un calabozo, fue desterrado a Cádiz continuando sus penurias encerrado en el convento de Caldas. Tras de largos sufrimientos y complicados procesos, en Madrid logró un fallo absolutorio emitido por 3 teólogos eminentes.  Tras de grandes vicisitudes y sufrimientos que siempre acompañaron su vida, se trasladó a Francia e Italia en donde fue reconocido su gran valer. Retornó a España y volvió a ser víctima de odios y rencores. Finalmente permaneció en Londres y sabiendo de la lucha por la independencia de su patria, desde allí durante 5 años escribió e hizo propaganda a través de sus famosas Cartas de un americano a un español. En mayo de 1815 después de conocer al  Gral. Francisco Javier Mina, decide retornar a México con él y otros hombres y se embarcan en un bergantín fletado rumbo a Norfolk, Virginia.  Una nueva aventura se inicia, pero por desgracia fray Servando es tomado prisionero en Soto la Marina  el 15 de julio de 1815. Deportado nuevamente a Cádiz, logra escapar en La Habana y permanece un tiempo en los Estado Unidos, hasta que regresa a México en 1821, tras de la consumación de la Independencia. Todavía tendría que permanecer recluido en San Juan de Ulúa, pero por fortuna en 1822, reclamado por el Congreso fue puesto en libertad. Con gran entusiasmo el Doctor Mier ingresó a la vida política y  pidió la abdicación de Agustín de Iturbide para terminar con el imperialismo en México. Murió en México el 3 de diciembre de 1827 y su muerte causó un verdadero duelo nacional. Su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1) y (6)

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Don CARLOS MARIA BUSTAMANTE.
Estatua erigida por el estado de Oaxaca y develada el 14 de febrero de 1895. Obra del escultor Don Ernesto Scheleske
Carlos María de Bustamante nació en Oaxaca el 4 de noviembre de 1774. Quedó huérfano y a los 12 años comienza a estudiar gramática latina y teología en el Convento de San Agustín de su tierra natal. En México, viviendo en el Colegio de San Pablo, termina su carrera de jurisprudencia, recibiendo el grado en 1801. Ocupó el puesto de relator en la Real Audiencia en ese mismo año. En 1805 ocupó el puesto de redactor de El Diario de México. En 1812 se puso a las órdenes de José María Morelos en Oaxaca obteniendo el grado de brigadier inspector de caballería. Cuando se instaló el Congreso de Chilpancingo, Bustamante ocupó un asiento y participa en la redacción del Acta de Independencia. Fue también el autor del discurso que pronunció Morelos en el acto de apertura.  López Rayón le ordenó a Don Carlos María de Bustamante, partir hacia los Estados Unidos en busca de apoyo, pero sometido a graves riesgos, prisionero y en peligro su vida  se ve precisado a solicitar el indulto el 8 de marzo de 1817. Dispuesto a huir en un barco de guerra inglés es nuevamente aprehendido, pero logra entregar a la tripulación 5 cuadernos en los que había escrito la historia de la Guerra de Independencia para que fuera conocida en Europa. Prisionero en el castillo de San Juan de Ulúa, en Veracruz, permanece hasta el 2 de febrero de 1819. No es hasta 1822 cuando Bustamante es nombrado diputado por Oaxaca en el Congreso y desde allí demostró su desacuerdo con Iturbide, por el rumbo que tomaba la nueva nación. Además de su práctica política, Bustamante dedicó gran parte de su vida en escribir, aún cuando su estilo no fuera muy refinado.
Como historiador, le debemos múltiples e importantes publicaciones.,Falleció el 21 de septiembre de 1848 a los 74 años de edad.
Fuentes: (1) , (6)

14


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General Don ANTONIO LEON.
Estatua erigida por el estado de Oaxaca y develada el 14 de febrero de 1895. Obra del escultor Don Ernesto Scheleske.
Antonio León nació en Huajuapan (hoy de León), el 4 de junio de 1794. Se involucró desde niño en la carrera de las armas y se inició en 1811 como alférez en la compañía de su pueblo, ascendió a teniente en 1814 y después en 1817 obtuvo el grado de capitán. Al principio militó con las tropas realistas, pero el 6 de junio de 1821, proclamó la independencia en Tezoatlán, distrito de Huajuapan, y al frente de veintiséis hombres mal armados atacó al doble número de realistas, obligándolos a rendirse. Debido a su gran valor, en Huajuapan hace capitular a los defensores, a pesar de su enorme superioridad numérica, apoderándose de tres cañones, ciento veintidós fusiles, cuarenta mil cartuchos y pertrechos de artillería. Iturbide reconoce su triunfo y lo nombra Comandante de las Mixtecas. En octubre de 1822 es ascendido a coronel.
Cuando Iturbide se proclama  Emperador, vienen días de incertidumbre y desorientación para la naciente república.  El coronel León reúne, el 1º de junio de 1823, a sus oficiales y a personas distinguidas, y haciendo un análisis de ambos sistemas y de los males que había causado el imperio, se propone y acepta el sistema federal y se declaró a Oaxaca estado libre y soberano.
Participa en múltiples acciones militares que le son encomendadas, hasta llegar a las dramáticas jornadas de de la invasión norteamericana. Retirado ya de su puesto, pero con el grado de general, acude inmediatamente al  llamamiento del gobierno y se pone al frente de aguerridos batallones oaxaqueños. Después de la derrota de Cerro Gordo, sus fuerzas constituyen el núcleo que hace posible la reorganización del ejército nacional. Llega a Tacubaya, y acto continuo se acuartela en Chapultepec, cuya fortaleza manda como digno jefe. Lucha bizarramente en la batalla del Molino del Rey, dirigiendo hábilmente a sus soldados y alentándolos con su ejemplo. Cae gravemente herido y falleció a las ocho de la noche del 8 de septiembre de 1847.
Fuentes: (1) ,  (6)  y  (4)

15


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General Don MARIANO JIMENEZ.
Estatua erigida por el estado de San Luís Potosí y develada el 4 de abril de 1896. Obra del escultor Don Jesús Contreras
Mariano Jiménez nació en San Luís Potosí el 18 de agosto de 1781. Realizó sus estudios básicos en su ciudad natal y después partió a la Ciudad de México para seguir la carrera de ingeniero de minas en el Colegio de Minería, habiéndose graduado en el año de 1804. Como era razonable esperar, decidió establecerse en la ciudad de Guanajuato y allí contrajo matrimonio. Apenas unos meses después de su enlace matrimonial, Don Miguel Hidalgo dio el grito de independencia en Dolores, Guanajuato y fue el 28 de septiembre de 1810, cuando Jiménez se presentó ante el caudillo Miguel Hidalgo y Costilla para ofrecer sus servicios en favor de la causa. Cuando realizó el ataque a la Alhóndiga de Granaditas el joven ingeniero Jiménez lo acompañó en la lucha. En virtud de sus conocimientos técnicos, Hidalgo le asignó la tarea de construir cañones, trabajo que Jiménez realizo con presteza y singular eficiencia. Obtiene el grado de coronel y es puesto a la vanguardia del ejército y a cargo de la línea de artillería. Jiménez obtiene, junto con Allende un sonado triunfo en la batalla de Las Cruces y es ascendido a teniente general.
Por órdenes de Hidalgo, Mariano Jiménez viajó a la ciudad de México en misión pacífica, para solicitar al Virrey la entrega de la capital al movimiento independentista, pero la respuesta fue la amenaza de repelerlo violentamente.
Después de participar  en varias de las acciones militares del movimiento de independencia,  en Consejo de Generales se tomó la decisión de nombrar a Jiménez general en jefe del Ejército del Norte  Cuando iba camino de Saltillo, se topó con el ejército realista de Antonio Cordero a la altura de Agua Nueva. Tras reñida batalla Cordero salió derrotado, recuperando los insurgentes el armamento y para su buena suerte, muchos de los hombres de la parte enemiga que recibieron el indulto de Jiménez y decidieron unirse a la causa de la Independencia.
En Saltillo Mariano Jiménez se reunió con los demás hombres del movimiento y con ellos se dirigió rumbo a los Estados Unidos de acuerdo con el plan que se habían trazado. Pero la fortuna les dio la espalda y al llegar a  Acatita de Baján fueron sorprendidos y trasladados a Chihuahua, para hacerles un juicio y dictarles sentencia de muerte. Jiménez fue fusilado el 26 de julio de 1811, junto con Juan Aldama e Ignacio Allende. Su cabeza fue expuesta en la Alhóndiga de Granaditas, hasta la consumación de la Independencia,  junto con las de Hidalgo, Aldama y Allende. Sus restos reposan en el mausoleo de la Columna de la Independencia en el Paseo de la Reforma. Su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1) , (5) y (6)

16


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Don PONCIANO ARRIAGA.
Estatua erigida por el estado de San Luis Potosí y develada el 4 de abril de 1896. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Ponciano Arriaga nació en San Luis Potosí el 18 de noviembre de 1811. Por su excepcional aprovechamiento  en los estudios, logró obtener su título profesional de abogado a los 20 años de edad, teniendo que recurrir al trámite de "habilitación de edad" para poder ejercerlo. Su labor destaca de manera sobresaliente en su ciudad natal en los acontecimientos políticos de esa época  y desempeña el cargo de secretario de campaña del Gral. Don Esteban Moctezuma. Tras de una rápida carrera, por demás espectacular, transita por los cargos de regidor, diputado a la legislatura local, secretario de gobierno y como jefe del Partido Liberal. Para el año de 1843, obtiene por elección el cargo de diputado al Congreso y lo repite en 1846.
Durante la guerra intervencionista de 1847, apoya al ejército mexicano en contra de la invasión norteamericana, mostrándose siempre contrario a la cesión de territorios de la nación.
En 1852 es nombrado ministro de Justicia en la administración del general Arista. Sus principios liberales acabaron por enfrentarlo con el Gral. Antonio López de Santa Anna, quién lo veía como un peligroso enemigo político y optó por desterrarlo a los Estados Unidos durante varios años.
En 1856, cuando la revolución de Ayutla terminó por derrocar al dictador Santa Anna, Don Ponciano Arriaga retorna a México. El presidente de la República Don Juan Alvarez en cumplimiento del artículo 5o. del Plan de Ayutla, convocó a un Congreso Constituyente, dándose el caso inédito de que siete distritos electorales: Guerrero, Jalisco, Puebla, San Luís Potosí, Zacatecas, Edtado de México y el Distrito Federal, nombraron como su diputado representante a Don Ponciano Arriaga. El 14 de febrero de 1856 fue electo por aclamación presidente del Congreso Constituyente. Los días transcurridos entre el 18 febrero de 1856 y el 5 de febrero de 1857, fueron días de gloria para Don Ponciano Arriaga quién gracias a su inteligencia y conocimiento, supo encabezar la comisión encargada de la redacción de la ley fundamental. Por todas estas razones se le reconoce como Padre de la Constitución de 1857.
Don Ponciano Arriaga recorrió un largo camino, siempre con un alto espíritu asumió la justicia como causa primordial,  pugnando además por la defensa de las garantías individuales, el apoyo a los más necesitados y la defensa de los derechos de los pobres.
Murió en San Luís Potosí el 12 de julio de 1865. Años después sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, en el panteón de Dolores de la Ciudad de México. En la Cámara de Diputados su nombre aparece grabado con letras de oro.
Fuentes: (1) y (6)

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General Don DONATO GUERRA.
Estatua erigida por el estado de Jalisco y develada el 4 de abril de 1896. Obra del escultor Don Jesús Contreras
Donato Guerra nació el 22 de octubre de 1832 en la población de Teocuitatlán, Jalisco. No hay rastros de su niñez, ni de su juventud, pero aparece el 8 de octubre de 1864, con el grado de capitán de caballería en el Ejército de Occidente, bajo las órdenes del General Ramón Corona. En el estado de Sinaloa participó, ese mismo año, en dos hechos de armas: Jumayar el 15 de octubre y Huyamal el 30 de noviembre. En 1865 participó en la defensa del Espinazo del Diablo y en la toma de Veranos.
En 1866 tuvo muy destacada participación en Las Higueras cerca de Mazatlán, La Concordia, Callejones Barrón, Palos Prietos, Piedra Gorda, Matatán y La Coronilla. En esta última acción de guerra, salió herido. Al final de 1866 su estado natal había logrado la paz y él fue ascendiendo hasta obtener el grado de coronel de caballería por el estado de Jalisco.
En 1867 en plena lucha contra las fuerzas del imperialismo, el coronel Guerra tuvo destacada participación en la ocupación de la ciudad de Colima, para después partir rumbo a Querétaro tomando parte del sitio y ocupación de dicha plaza. Finalmente se incorporó a las fuerzas del general Porfirio Díaz y bajo su mando tomó parte en el sitio y ocupación de la capital de la República, tras la caída de Maximiliano de Habsburgo..
Después del triunfo de la República, se le encomendó el mando de la caballería durante el asalto a la Ciudadela en 1871, que había sido tomada por un grupo de opositores al Presidente Juárez. Guerra recibió el grado de general de brigada del propio Presidente Juárez, como recompensa a su destacada actuación, el 8 de noviembre de 1871..
Al iniciar el movimiento revolucionario de Tuxtepec en el mes de septiembre de 1876, Guerra se incorporó nuevamente a la lucha armada y se dispuso a cruzar el estado de Durango. Durante el trayecto fue traicionado por un supuesto aliado, quien puso sobre aviso a un destacamento de tropas lerdistas por quienes fue capturado. Se ordenó su traslado a Chihuahua para ser sometido a juicio, pero las tropas que lo trasladaban hicieron alto en la población de Avalos, Chihuahua. Cuando el contingente descansaba fue atacado por un grupo de soldados porfiristas, perdiendo la vida el comandante de la tropa lerdista. En la confusión de la contienda, la tropa lerdita aprovechó el incidente para ejecutar a Donato Guerra, sin consideración alguna. Falleció en el rancho de Avalos el 19 de septiembre de 1876. y fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de México, D.F.
Fuentes: (1) y (6)

18


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Don MANUEL LOPEZ COTILLA.
Estatua erigida por el estado de Jalisco y develada el 4 de abril de 1896. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Manuel López Cotilla nació el 22 de julio de 1800 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Recibió esmerada educación, pues su padre fue un comerciante de buena posición económica, por desgracia falleció cuando apenas estudiaba el primer curso de filosofía en el Seminario Conciliar de su ciudad natal. Los vientos de la Independencia y el segundo matrimonio de su madre afectan la situación económica familiar y se vio obligado a vivir con su padrastro, dedicando todo su tiempo al estudio de las matemáticas y el dibujo.
En 1828 ocupa su primer cargo público como síndico del Ayuntamiento. Al consumarse la Independencia en 1821 tan sólo había 3 escuelas públicas en Guadalajara y este deplorable atraso duró hasta 1835. En ese año Don Manuel López Cotilla fue nombrado regidor del Ayuntamiento y se le encomendó la comisión relacionada con la educación escolar. De allí surgió el primer reglamento de escuelas municipales publicado el 27 de noviembre de 1835, estableciendo nuevos métodos, reglas magisteriales, exámenes y premios por aprovechamiento. En su período de regidor se fundaron tres escuelas para niños y seis para niñas y otras cinco en los suburbios para atender niños de ambos sexos.
Don manuel dedicó su vida a la educación y aún cuando fue nombrado Concejero Municipal continuó dedicando su tiempo a la comisión de escuelas. El 8 de agosto de 1837 publicó el primer plan para la enseñanza primaria, organizando la instrucción no solamente en la capital, sino la del estado por entero. Su sueño de la enseñanza gratuita incluía además la premisa: "sin que haya pueblo por pequeño que sea, en que deje de haber una (escuela) para niños".
En 1851 propuso el establecimiento de una escuela normal para profesores, pero dicho proyecto no fue posible llevarlo a efecto. Don Manuel escribió, tradujo e imprimió varias obras, en algunos casos con sus propios recursos como "Geometría Práctica para las Escuelas" y el "Curso de Pedagogía" que obsequió a los profesores. Otra de sus obras "Estadísticas del Estado de Jalisco" única en su género en aquella época.
Admirable educador y singular filántropo Don Manuel López Cotilla se vio obligado en 1855 a renunciar a su empleo de inspector escolar, que había desempeñado por 20 años, acosado por las enfermedades que lo postraron en el lecho del dolor. Falleció en Guadalajara el 27 de octubre de 1861.
Fuentes: (1)  (4) y (6)

19


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General Don GUADALUPE VICTORIA.
Estatua erigida por el estado de Durango y develada el 5 de mayo de 1896. Obra del escultor Don Gabriel Guerra, esculpida por su discípulo Don Melesio Aguirre.
Guadalupe Victoria nació el 29 de septiembre de 1786 en Tamazula, Durango. Fue bautizado con el nombre de Miguel Antonio Fernández Félix, pero lo cambió por el de Guadalupe Victoria al abrazar la lucha por la Independencia de México. Estudió en el seminario de su ciudad natal y después se trasladó a la Ciudad de México continuando sus estudios en el Colegio de San Ildefonso. Al inicio de la guerra de Independencia abandonó sus estudios para enrolarse en las filas insurgentes en 1811. Su primera acción de guerra se dio en noviembre de 1812, tomando parte en el ataque a Oaxaca, en el que participó con gran valor y entrega a las órdenes de Don José María Morelos.
Se recuerda el hecho de haber lanzado su espada hacia el enemigo al grito de "Va mi espada en prenda, voy por ella", con el objeto de estimular a sus tropas durante la batalla. Aquel intrépido lance los condujo a la victoria, haciendo honor al nombre que llevaba.
El Congreso de Chilpancingo lo nombró General Brigadier en 1814 y su acción militar en Oaxaca le valió para que lo pusieran al mando del ejército insurgente en Veracruz. El Puente Nacional fue el sitio en el que concentró su apoyo a la causa, atacando a los convoyes que pasaban del puerto hacia Jalapa. En 1816 al arribo del nuevo virrey, Don Juan Ruiz de Apodaca, atacó el convoy que lo llevaba a la Ciudad de México y estuvo a punto de capturarlo.. Permaneció en la zona veracruzana hasta 1817, año en que fue derrotado en Palmilla por el español José Manuel de Armijo.
Don Guadalupe Victoria hombre de carácter sumamente bondadoso con sus tropas, pero tranquilo y frío en la lucha armada, logró hacerse de un amplio prestigio. Sin embargo, los desastres de la insurrección en diversas partes del país minaron su salud y su entusiasmo
y se vio precisado a mantenerse oculto hasta el final de la lucha y consumación de la Independencia.
Don Guadalupe Victoria nunca creyó que Agustín de Iturbide estuviera plenamente convencido del sentido profundo del movimiento de insurgencia y por lo mismo se opuso al  imperio que pretendió formar,
En diciembre de 1822 el general Santa Anna proclamó la República y Don Guadalupe Victoria al dar su apoyo  al movimiento, recibe el mando militar en el puerto de Veracruz. Con gran constancia y patriotismo Victoria hostilizó a los españoles que se encontraban aún en posesión del castillo de San Juan de Ulúa, último reducto del dominio español.
A la caída de Iturbide, en 1824, junto con Celestino Negrete y Nicolás Bravo forma parte del Triunvirato, para encargarse del Poder Ejecutivo. Ese mismo año, el 10 de octubre, es declarado el primer Presidente Constitucional de México, permaneciendo en el cargo hasta 1829, cuando tiene lugar el motín de "La Acordada" y el saqueo del Parián y le resulta obligado dimitir al cargo, que concluiría en ese mismo año..
Su gobierno, como era de esperarse en una nación que trata de incorporarse con titubeos a la vida institucional, tuvo errores pero también muchos y significativos aciertos. El 18 de noviembre de 1825, el general Miguel Barragán tomó el último bastión español, la fortaleza de San Juan de Ulúa en Veracruz. Al siguiente año, el 16 de septiembre, Don Guadalupe Victoria pudo dar nuevamente El Grito de Dolores y decretar formalmente el fin de la esclavitud. Sus palabras fueron: "Este día en que se celebra el aniversario de la libertad, recibidla en nombre de la patria y acordaos que sois libres por ella; para honrarla y defenderla".
Su gobierno se distinguió por la promoción de las relaciones internacionales, firmó un tratado con la Gran Bretaña  que reconoció a México como nación independiente y también delimitó la frontera con los Estados Unidos. Le dio carácter jurídico al Distrito Federal como sede de los poderes nacionales, fijando un radio de 4 leguas a la redonda para determinar su extensión territorial;  reconoció la deuda adquirida por los virreyes hasta 1810 y  organizó la administración pública, con la creación de la Tesorería General de la Nación. Impulsó la educación mediante la construcción de escuelas públicas y el Dr. Pedro Escobedo abrió un curso sobre operaciones quirúrgicas, demostrando así su interés por la salud de los mexicanos.
Al término de su gobierno se retiró a su hacienda "El Jobo", en Veracruz. Después de varios años de penosa enfermedad Don Guadalupe Victoria, primer presidente de México, muere el 21 de marzo de 1843 en la ciudad de Perote, Veracruz. El 25 de agosto de 1843 es declarado Benemérito de la Patria por el Congreso y su nombre quedó grabado, para siempre con letras de oro, en el recinto legislativo. Sus restos se encuentran en la Columna de la Independencia y su estatua, como ya lo sabemos, en el Paseo de la Reforma  Su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1)  (4) y (6)

20


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Don FRANCISCO ZARCO.
Estatua erigida por el estado de Durango y develada el 5 de mayo de 1896. Obra del escultor Don Gabriel Guerra. 
Francisco Zarco nació en Durango el 4 de diciembre de 1829. Estudió idiomas en el Colegio de Minas, pero su habilidad para aprender por su cuenta le llevó a profundizar en temas relacionados con las ciencias sociales, el derecho y la teología, Desde pequeño mostró especial habilidad y talento en sus presentaciones literarias, aunada con su incansable actividad y constancia en el trabajo.
A los 18 años llegó a radicar en Querétaro, lugar donde obtuvo su primer trabajo como oficial mayor de Luís de la Rosa. En 1847, con motivo de la guerra contra Estados Unidos, Manuel de Peña y Peña fue nombrado Presidente interino y tuvo que trasladar los poderes a la ciudad de Querétaro. En aquella triste y comprometida situación, el joven Francisco Zarco fue el encargado de levantar las actas de las sesiones de Consejo.
En 1848, ya en México, es nombrado oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores. También inicia su actividad como periodista, colaborando en el diario "El Demócrata". Participó en el periódico de corte satírico "Las Cosquillas", crítico del sistema encabezado por el general Mariano Arista, razón por la que es perseguido. Ingresó como colaborador del diario Siglo XIX hasta convertirse en director del célebre diario. En 1849 se hizo cargo como redactor en jefe del diario "Siglo". Al triunfo de la Revolución de Ayutla volvió Don Francisco Zarco a la jefatura de redacción del diario Siglo XIX.
En 1854, cuando tenía 22 años, fue nombrado diputado suplente del Congreso de la Unión por el estado de Yucatán. En 1856 vuelve a ocupar el sitio, al ser elegido por el estado de Durango y apoya con valor y entusiasmo las Leyes de Reforma. Tuvo parte activa y eficaz en la redacción de la Constitución de 1857 y se distinguió por ser el primero en México en publicar al día siguiente, un relato fiel y completo de los debates del Congreso. Esto cuando solamente el Times de Londres era capaz de lograrlo.
Zarco se opone al golpe de Estado preparado por Félix Zuloaga en contra del gobierno de Ignacio Comonfort, por lo que nuevamente es perseguido y afortunadamente logra escapar. Las fuerzas represoras de los gobiernos no logran amedrentarlo, por que lo que sigue su labor periodística bajo el pseudónimo de Fortún.
En 1861, el presidente Benito Juárez lo nombra ministro de Gobernación y de Relaciones Exteriores, pero Francisco Zarco renuncia a los cargos para dedicarse por completo a su labor periodística.
Zarco fue en su tiempo el periodista más importante del país. Como político republicano defendió los derechos fundamentales de las clases populares y la absoluta libertad de expresión.
Don francisco Zarco murió en México a los 40 años de edad, el 29 de diciembre de 1869. El Congreso de 1869 lo declaró Benemérito de la Patria y ordenó que su nombre fuese inscrito con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados. Aparte de la estatua a la que hacemos referencia en este trabajo, su nombre forma parte de la nomenclatura de las calles y aparece también en escuelas de muchas poblaciones del país. Sus restos descansan en el Panteón de San Fernando de la Ciudad de México.
Fuentes: (1)  (4) y (6)  

21


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Don PLUTARCO GONZALEZ PLIEGO
Estatua erigida por el Estado de México, colocada en 2006.
Plutarco González nació en 1813, en la ciudad de Toluca.. Estudió allí mismo, en el Instituto Científico y Literario. Fue comandante militar y en 1847 combatió al ejército  estadounidense durante la invasión. En 1855 participó en la Revolución de Ayutla en el Valle de Bravo. También fue gobernador del Estado de México. Murió en Malinálco el 21 de octubre de 1857.
Fuentes: (3), (6)

22


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Don LEON FRANCISCO GUZMAN MONTES DE OCA
Estatua erigida por el Estado de México, colocada en 2006.
León Francisco Guzmán nació el 5 de noviembre de 1821 en Tenango del Valle, Estado de México. Estudió leyes y recibió el título de abogado.  Formó parte de  la Comisión Redactora de la Constitución de 1857. En Puebla fue presidente del Tribunal Superior de Justicia y después ocupó el cargo de Procurador General de la Nación. En 1861 ocupó la cartera de secretario de Relaciones Exteriores  y  asumió la gubernatura interina del Estado de Guanajuato en 1867.  Debido a que  protestó enérgicamente por la reelección de Benito Juárez fue destituido por éste, el 11 de septiembre de 1867. Falleció en el Rancho San Isidro del estado de Nuevo León víctima de una pulmonía, el 3 de mayo de 1884.
Fuentes: (4), (6)

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Don JOSE MANUEL OJINAGA CASTAÑEDA.
Estatua erigida por el estado de Chihuahua y develada el 15 de septiembre de 1896. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Manuel Ojinaga nació en la Hacienda de las Garzas, perteneciente al municipio de La Cruz, Chihuahua, el día 8 de abril de 1833, de acuerdo con lo expresado en su fe de bautismo. De niño quedó huérfano de padre, quedando al cuidado de su madre y cursando su educación  primaria en el Valle de Allende. Después se trasladó a la ciudad de Chihuahua, en donde obtuvo una plaza de escribiente en la Contaduría Mayor de Hacienda a fines de 1850, estudiando a la vez en el Instituto Científico y Literario. 
Viajó a la capital de la república y se inscribió como alumno externo en la Escuela de Minería. Luchó contra todo género de contrariedades y privaciones durante los primeros años de sus estudios y se distinguió  por su talento, dedicación y conducta irreprochable. Obtuvo diplomas de  Agrimensor, Ingeniero de Minas y Ensayador.
En 1861 regresó a Parral, Chihuahua para ejercer su profesión de Ensayador y poco después por sus méritos, fue electo diputado de la II Legislatura local.
En 1864 se alistó en la guardia nacional del Cantón Hidalgo y  fue electo teniente coronel del Batallón 1º de Chihuahua. Poco después se le confirió la jefatura del mismo batallón y se incorporó a la brigada que comandaba el general José María Patoni, con la que marchó al estado de Durango y participó en la acción de guerra librada en la Majoma el 21 de septiembre del mismo año, distinguiéndose por su valor al realizar una carga a bayoneta calada, que sirvió para rechazar  a  los invasores franceses.
En 1865 ascendió a coronel y formó parte de la división del general Miguel Negrete. Estuvo en la recuperación de las ciudades de Saltillo y Monterrey y en el asedio al puerto de Matamoros, así como en la acción de guerra librada en la Angostura contra las fuerzas francesas. El 4 de agosto de 1865 el Presidente Juárez le otorgó el ascenso a General de Brigada Graduado y lo nombró gobernador y comandante militar del Estado y jefe de todas las fuerzas republicanas dentro de su territorio. Después de la salida del Presidente Juárez y sus ministros en dirección al Paso del Norte y la inminencia de la llegada a Chihuahua de las fuerzas francesas, que encabezaba el General Brincourt,  el gobernador Ojinaga se retiró con los poderes locales, en dirección a ciudad Guerrero para dividir la atención de los invasores. Con extremo esfuerzo y apenas llegado a ciudad Guerrero,  el día 20 del mes de agosto fue informado por el jefe político de la agitación existente en los pueblos cercanos a favor del imperio. Comprometida la existencia del gobierno; procedió a reorganizar las cortas fuerzas que le quedaban y ante la imposibilidad de controlar la situación, Ojinaga y  no más de 70 hombres salieron el día 1o. de septiembre en dirección al Mineral de Ocampo. Por el camino en Arisiachi  pernoctó con sus fuerzas, en su mayoría desmoralizadas y ya presintiendo la tragedia que se avecinaba. Al siguiente día, a pesar de haber recibido un aviso previo, lo detuvo una partida soldados imperialistas que le exhortaron a rendirse. Ojinaga se negó y contestó con energía "¡No me rindo traidores!" y sacando su pistola  disparó sobre ellos, dando muerte a tres soldados. Llegó el teniente Carmen Mendoza y disparó una bala de su arma al abdomen del general Ojinaga, de cuyas consecuencias falleció dos horas y media después, el día 2 de septiembre de 1865. El Presidente Juárez, en reconocimiento de sus virtudes cívicas, cambió el nombre al antiguo Presidio del Norte por el de Villa de Ojinaga, en honor del gobernante sacrificado.
Fuentes: (1), (4) y (6)

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General Don ESTEBAN CORONADO HINOJOSA.
Estatua erigida por el estado de Chihuahua y develada el 15 de septiembre de 1896. Obra del escultor Don Jesús Contreras
Esteban Coronado nació en Tacupero, Sonora, en 1822, aunque radicó en Moris, Chihuahua, desde los tres años de edad. Desde muy joven se inició en la carrera de la política y de las armas. Se enlistó en el ejército para combatir la invasión norteamericana a Chihuahua ocurrida en 1847.
En 1856 fue encarcelado por pronunciar un encendido discurso patriótico, pero logró escapar. En 1857 fue electo diputado del Congreso Constituyente, que aprobó las leyes de Reforma, promulgadas por el presidente Benito Juárez.  Luchó al lado de las fuerzas liberales durante la Guerra de Reforma, participó en las batallas de Mazatlán y Tepic. En ésta última, quedó rodeado por los enemigos y al verse sin tropa y sin pertrechos, se lanzó personalmente al combate, donde resultó gravemente herido en una pierna. La herida según opinaron los médicos, le daba dos alternativas: conservar la pierna y seguir con una recuperación prologada de más de 6 meses o bien amputarla y recuperarse en menos de un mes. El general Coronado optó por la amputación expresando: "Mi pierna le hará falta al general Coronado, pero mi tiempo le hará falta a la Patria". Por desgracia la operación no tuvo éxito  y le causó la muerte unas horas después de realizada, el 2 de noviembre de 1859. En 1895, el Congreso del Estado lo nombró Benemérito del Estado, por sus hazañas militares y su labor como jurista y legislador.

Fuentes: (1), (4) y (6)

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Don JOSE EDUARDO DE CARDENAS.
Estatua erigida por el estado de Tabasco y develada el 2 de abril de 1897. Obra del escultor Don Jesús Contreras
.
José Eduardo de Cárdenas nació en Cunduacán, Tabasco,  el día 13 de octubre de 1765. Desde muy temprana edad demostró su especial capacidad intelectual, pero sus padres de recursos limitados, no tenían posibilidades económicas para darle la educación adecuada. Su tío político, Don Juan de Amestoy, coronel del ejército real, es quien se hace cargo de su educación y lo inicia en el aprendizaje de la gramática latina. De pequeño aspiró a la carrera militar y llegó a obtener los cordones de cadete de las antiguas milicias reales. El obispo de Yucatán le otorgó una beca de estudios en el Seminario Trtdentino de Mérida, iniciando así sus estudios preparatorios de la carrera eclesiástica. A los 16 años, el obispo Piña y Mazo le confiere las cuatro órdenes menores y le autoriza para dar pláticas doctrinales. Ocho años después se traslada a la Ciudad de México para recibir las órdenes mayores. En 1788 recibe el nombramiento de vicerector del Colegio de San Juan de Letrán. Al ordenarse como presbítero en 1794, el arzobispo le concede licencia sin límite alguno, para ejercer su ministerio en todo el arzobispado.
En 1797 retorna a su tierra natal Tabasco, ocupando diversos cargos importantes que le fueron asignados por el obispo de Yucatan. En 1810, es designado por su natal Tabasco, para que ocupe el cargo de diputado ante las Cortes de Cádiz. El 24 de julio de 1811, el doctor Cárdenas presenta en las cortes, un estudio sobre las necesidades más apremiantes de su provincia, en el cual apuntaba los males y mostraba las posibles soluciones. Entre sus revolucionarias propuestas incluía la organización de la enseñanza gratuita, sin ninguna distinción de clases sociales y sin la exclusión de los indios. Otros temas sobresalientes de la memoria presentada, proponían las sociedades agrícolas, libertad de comercio, creación de ayuntamientos por elección popular y la división del gobierno en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
El 1o. de agosto de 1811 el grupo de 33 diputados que provenían de América, presentaron ante las Cortes de Cádiz, una exposición de motivos sobre la guerra de Independencia iniciada en México, proponiendo medidas de pacificación. Esta propuesta significó la desgracia de sus autores, pues provocó el encono y molestia de Fernando VII, tras de su retorno al trono de España. Todos ellos fueron vigilados como sospechosas al retornar a sus tierras y por lo mismo grandes dificultades y peligros tuvo que pasar el doctor Cárdenas, para poder regresar a su curato de Cunduacán. En enero de 1821 finalmente se apagó la luz de su existencia, dejando la imperecedera huella de aquella vida que fue consagrada al bien.
Fuentes: (1) y (6)

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Coronel Don GREGORIO MENDEZ MAGAÑA.
Estatua erigida por el estado de Tabasco y develada el 2 de abril de 1897. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Gregorio Méndez Magaña nació en Villa de Jalpa (hoy Jalpa de Méndez), en Tabasco el 27 de marzo de 1836. Aprendió de sus padres  las labores del campo y del comercio, quedando huérfano a los 16 años de edad. Merced a su honradez y dedicación al trabajo logró un pequeño capital. En 1859 pudo fundar una escuela nocturna y al año siguiente una escuela de música.
Durante la Intervención Francesa y habiéndose entregado el poder a los conservadores, el general Arévalo se posesionó del gobierno estatal enarbolando la bandera de la intervención y derrocando al gobernador Victorio Dueñas. Don Gregorio Méndez organizó una fuerza para combatirlos y se levantó en armas  el 8 de octubre de 1863 en Comalcalco. Tomó rumbo a Cárdenas donde dos días antes Sánchez Magallanes se había rebelado y unen sus fuerzas. Don Gregorio Méndez se hizo cargo del mando, destacando la derrota inflingida  al enemigo el 1º de noviembre de 1863, en el encuentro ocurrido en las cercanías  de Cunduacán. Vendría después la toma de San Juan Bautista (hoy Villahermosa) y la huida de los invasores el 27 de febrero de 1864.
En los últimos meses de 1867, Don Gregorio Méndez estuvo en la Ciudad de México y en visita especial al presidente Benito Juárez, le entregó las banderas francesas arrebatadas al enemigo. Es en ese momento cuando recibe el grado de coronel del ejército nacional y la condecoración con al cruz de primera clase. Aún cuando solicitó su retiro para dedicarse a la vida privada, en 1871 fue nombrado jefe de reemplazos en Tabasco y más tarde se incorporó a la brigada del general Pérez Figueroa en Veracruz.  También figuró como comandante militar en Acapulco; jefe político y militar de Orizaba; jefe de Reemplazos en Yucatán y finalmente gobernador de Tabasco por un breve período. Tiempo después partió rumbo a la Ciudad de México en donde falleció el 28 de marzo de 1887.
Fuentes: (1) y (6)

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Don FRANCISCO PRIMO DE VERDAD.
Estatua erigida por el estado de Aguascalientes y develada el 5 de mayo de 1898. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Francisco Primo Verdad nació el 9 de junio de 1760 en la hacienda de la Purísima Concepción en Ciénega de Mata, perteneciente actualmente al estado de Jalisco, pero que por entonces estuvo adscrita a la jurisdicción de Aguascalientes. En mayo de 1784 es enviado a la Ciudad de México para estudiar la carrera de abogado en el Real Colegio de San IIdefonso, en donde padeció la discriminación que existía hacia los criollos.
Fue abogado de la Real Audiencia y prominente profesionista en el Colegio de Abogados, finalmente en 1808 ocupó el puesto de Síndico del Ayuntamiento de la Ciudad de México. En ese año España fue invadida por el ejército francés y los reyes  españoles fueron obligados a abdicar  en favor de Napoleón I. Ante tal situación,  el 15 de julio de 1808; Don Francisco Primo Verdad propuso al Virrey José de Iturrigaray que reuniera a todos los Ayuntamientos para formar un Gobierno Independiente Provisional, pues éstos eran los representantes de toda la población y serían los rectores ante la autoridad desaparecida.
El 9 de agosto de 1808, el virrey Iturrigaray, de bastante mala reputación, convocó a una histórica  junta que incluía, aparte de los síndicos municipales, al arzobispo, miembros de los tribunales, inquisidores y vecinos notables, sumando un total de 82 distinguidos personajes. El virrey expuso primero la situación y ante las observaciones del oidor Catani, le fue concedida la palabra al Lic. Verdad , para que por su  boca se pudiera escuchar algo que jamás había resonado en la Nueva España: ".... que el pueblo fuente y origen de la soberanía ...", debía de reasumirla para depositarla en un gobierno provisional. Los acontecimientos no se dejaron esperar y los peninsulares, encabezados por Gabriel Yermo, comenzaron a conspirar para terminar con las aspiraciones de soberanía de los criollos. Por ello, el 15 de septiembre de 1808, por la fuerza hicieron prisionero al virrey y su lugar lo ocupó Pedro Garibay. Lo mismo sucedió con los principales criollos defensores de la independencia y por lo tanto el licenciado Verdad fue llevado preso a una de las celdas de la cárcel del Arzobispado, donde al día siguiente, el 4 de octubre de 1808, amaneció muerto . Aunque el motivo de su muerte sigue siendo una incógnita, es de suponerse que fue víctima de sus carceleros y que pudo haber sido ahorcado o envenenado en su misma celda.
La justa pretensión del licenciado Verdad de darle la independencia a México, fue brutalmente sofocada
Fuentes: (1) (5) y (6)

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Don  JOSE MARIA CHAVEZ ALONSO.
Estatua erigida por el estado de Aguascalientes y develada el 5 de mayo de 1898. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
José María Chávez nació el 26 de febrero de 1812, en el rancho del Alamito,  de la villa de Encarnación en el estado de Jalisco y en la colindancia con el estado de Aguascalientes
. Sus padres dedicados a la agricultura le dieron la educación primaria en su pueblo, pero el niño tuvo especial inclinación a la lectura, por lo que aprendió de manera autodidacta, sobre temas relacionados con el arte y la mecánica. Al trasladarse a la ciudad de Aguascalientes, José María tuvo que trabajar como ayudante en un taller de carpintería, mostrando muy especial aptitud para corregir los errores de su propio maestro. Algún tiempo después, con su padre y su hermano, abrió un taller de carpintería. Fue después el fundador de un taller denominado "El Esfuerzo" en el que se cubrían diversas áreas como: carpintería,  carrocería, herrería, plomería, estampado, fundición imprenta, encuadernación, litografía y otras. La mayor parte de sus obras las realizó con un especial sentimiento de ayuda al prójimo, movido por su muy profundo  patriotismo.
Adherido al Plan de Ayutla, luchó en la Guerra de Reforma, tanto desde la tribuna periodística, como con las armas. Fue diputado en el congreso local que promulgó la constitución estatal de 1857. En 1858 Aguascalientes fue ocupado por los conservadores y una vez desalojados estos por los liberales en 1859, fue nombrado gobernador interino. Ocupa el cargo de gobernador constitucional el 20 de octubre de 1862 por un año.
El 20 de diciembre de 1863 la ciudad de Aguascalientes es tomada por el ejército francés, por lo que  José María Chávez reagrupa su reducidas fuerzas militares para resistir  la invasión  y recorre lo pueblos colindantes con Zacatecas. Finalmente el 26 de marzo de 1864, encontrándose al mando de apenas 150 soldados y 80 caballos, es derrotado por los franceses en la hacienda de Malpaso. Al día siguiente Chávez fue hecho prisionero en la población de Jerez. Ligeramente herido por una lanza, fue conducido a Zacatecas y se le puso a disposición de las cortes marciales de ingrata memoria. Se le formó un consejo de guerra y se le condenó a muerte. A pesar de las peticiones populares para que se le concediese el perdón, fue fusilado el 5 de Abril de 1864 en Zacatecas. Antes de morir escribe una carta a su esposa en la que dice: “...muero por haber intentado defender la Independencia de mi Patria, no creo haber cometido una falta ...”. Sus restos fueron trasladados a la ciudad de Aguascalientes en Octubre de 1865 y fueron depositados en la Plaza de la Patria (plaza central) de la ciudad.
Fuentes: (1) (4) y (6)

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General Don HERMENEGILDO GALEANA.
Estatua erigida por el estado de Guerrero y develada el 5 de mayo de 1898. Obra del escultor Don Jesús Contreras
Hermenegildo Galeana nació en Técpan, Guerrero, el 13 de abril de 1762. Perteneció a una familia de hacendados criollos. Poco se sabe de su infancia y de su existencia en la hacienda de San José del Zanjón, propiedad de su familia.
El 7 de noviembre de 1810, al paso de Morelos por la región, decide alistarse en sus filas, en unión de sus hermanos Juan y Fermín y un grupo de 800 hombres equipados con un pequeño cañón denominado "El Niño".
Con esta gran ayuda Morelos avanzó sobre Acapulco distinguiéndose Galeana en todas las acciones militares emprendidas. Tiempo después Morelos lo nombró su lugarteniente y ya al mando de sus propias fuerzas, destacó en el combate de la hacienda de Chichihualco (véase Leonardo Bravo), y después en la defensa de Tixtla. Participó y obtuvo sonadas victorias en Tepecoacuilco, Taxco, Tecualoya y Tenancingo, antes de emprender la  marcha rumbo a Cuautla.
En 1812, durante los 72 días que duró el Sitio de Cuautla, Don Hermenegildo fue protagonista de dos actos sublimes de heroísmo. En el primero de ellos, salva la vida de Don José María Morelos, al rescatarlo valerosamente de los soldados realistas que le habían tendido una emboscada y lo mantenían prisionero. En la segunda, mantiene un duelo a muerte con el capitán español Sagarra, con el que combate cuerpo a cuerpo, hasta quitarle la vida y desarmarlo a la vista de ambos ejércitos.
El 2 de mayo de 1812 las fuerzas insurgentes rompen el cerco  de Cuautla y emergen victoriosas. Múltiples hazañas realizó Galeana durante los siguientes años, participando con gran valor y gloria en las batallas de Tehuacán, Orizaba, Oaxaca y Acapulco. Cuatro años habría de durar su lucha por la independencia, hasta llegar el 27 de junio de 1814 a Coyuca de Benitez que era defendido por las huestes del comandante Avilés. Sorprendido y derrotado, Galeana trata de reagrupar sus fuerzas y emprende a galope un veloz y audaz movimiento, que lo proyectó contra la rama de un árbol cercano cayendo por tierra. Al empuñar su espada para defenderse de los atacantes, recibió una bala en el corazón que le segó la vida sin remedio.
Así termina la fulgurante carrera militar de Don Hermenegildo Galeana, cuya muerte conmovió profundamente al gran Morelos, exclamando con profunda tristeza. "Ya no soy nada; acabáronse mis brazos". Su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1) y (6)

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General Don LEONARDO BRAVO.
Estatua erigida por el estado de Guerrero y develada el 5 de mayo de 1898. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Leonardo Bravo, nació en Chilpancingo, Guerrero el año de 1764. Fue hijo de una distinguida familia española y poseedor de regular fortuna.  Al conocer el movimiento insurgente de Don Miguel  Hidalgo, abraza la causa con singular entusiasmo y como jefe de familia la inculca y arraiga en sus hijos y familiares cercanos. Don Leonardo Bravo nunca estuvo de acuerdo en  proporcionar y organizar hombres para el ejército realista, de modo que terminó por convertirse en un perseguido, ocultándose en las cuevas de Michapa, cercanas a su hacienda de Chichiualco. En 1811 los visitó  Don Hermenegildo Galeana, quién había sido enviado por Morelos para solicitar los recursos necesarios para continuar con la lucha. Los Bravo le aportaron una gran cantidad de víveres y desde ese momento se alistaron en el movimiento de independencia. El comandante español Garrote había seguido los pasos de Galeana, atacándolos por sorpresa, cuando sus hombres tranquilamente se bañaban en el río cercano. Con ímpetu extraordinario los insurgentes, con la ayuda de los Bravo, repelieron la agresión, haciéndolos huir y dejando abandonados 300 fusiles y gran número de muertos y prisioneros.
De esta manera Don Leonardo se une a Morelos y la victoria de Chichiualco le facilita a los insurgentes la toma de Chilpancingo. Leonardo Bravo realiza  una excelente labor; construye material de guerra, administra e incluso combate en la línea de fuego.
Afanosamente los Bravo prepararon la defensa de Cuautla y permanecieron allí los los 72 días que duró el cerco de la población por los realistas al mando de Calleja. Cuando  Don Leonardo logra salir de Cuautla con las fuerzas insurgentes que rompen el sitio, poco tiempo después es aprehendido en la hacienda de San Gabriel y trasladado a la capital de la Nueva España. A pesar de los esfuerzos de Morelos de canjear su vida por 800 prisioneros españoles, finalmente es juzgado y sentenciado a morir estrangulado mediante el  tormento del "garrote vil". Su sacrificio se realiza en público en lo que fueron las calles del Ejido, hoy Rosales, el 14 de septiembre de 1812. Su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1) y (6)

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General Don RAMON CORONA MADRIGAL.
Estatua erigida por el estado de Sinaloa y develada el 15 de septiembre de 1898. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Ramón Corona nació el 18 de octubre de 1837, en el rancho de Puruagua, cercano a la población de Tuxcueca en el estado de Jalisco. A temprana edad se dedicó al comercio, pero los sucesos políticos le impulsaron a enrolarse al ejército bajo las banderas de la Reforma, proclamada por el Partido Liberal. Ramón Corona logró sus ascensos en base a su destacada participación, obteniendo el grado de general de brigada en 1865 y el de general de división en 1866.
Benito Juárez lo designa General en Jefe del Ejército de Occidente, obteniendo varias victorias contra los imperialistas en Sinaloa y Nayarit.
Luchando contra la Intervención Francesa, participa en innumerables acciones de guerra en Sinaloa, entre las que se destacan: la de Palos Prietos y Villa Unión.
En 1867 participa en la ocupación de la ciudad de Guadalajara y asiste al sitio, ocupación y caída de Querétaro, donde Maximiliano de Habsburgo le entrega su espada al rendirse. El general Ramón Corona murió como consecuencia de un asalto en que recibió tres heridas con arma blanca, el 11 de noviembre de 1889 en Guadalajara.
Fuentes: (1) , (4)(6)

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General Don ANTONIO ROSALES.
Estatua erigida por el estado de Sinaloa y develada el 15 de septiembre de 1898. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Antonio Rosales nació en Juchipila, Zacatecas el 11 de julio de 1822. Sus estudios los realizó en el Seminario de Guadalajara, Jalisco. La poesía y el periodismo fueron actividades que Antonio Rosales practicó desde muy joven.
A los 24 años, 1846, Rosales se inscribió en la Guardia Nacional, con el fin de participar en los combates contra las fuerzas norteamericanas. Durante el conflicto  intervino en la defensa de Monterrey.
De regreso a Guadalajara en 1851 se dedicó al periodismo, habiendo fundado un pequeño  periódico, El Cantarito, que fue de tendencias liberales y que le acarreó persecuciones e incluso prisión. En 1856 y 1857 aparece como redactor del periódico oficial de Culiacán, Sinaloa y tiempo después se desempeña como Secretario Interino de Gobierno, llegando al grado  de coronel, en el año de 1857.
El momento más sublime en la vida de Don Antonio Rosales se da en el año de 1864 durante la guerra de Intervención Francesa y después de que fondeó en Mazatlán la escuadra francesa del Pacífico, al mando del comandante Le Normand de Kergrist. En la que se conoce como  Batalla de San Pedro, el coronel Rosales, al frente de menos de 400 hombres,  derrotó al ejército invasor francés al mando del comandante Gazielle, después de que este desembarcara en el puerto de Altata, en un paraje cercano a Culiacán. Este triunfo se dio el día 22 de diciembre de 1864, batiendo y tomando prisioneros al mismo comandante y al doble de soldados oponentes.
En respuesta a su parte de guerra, el ministro de guerra le contesta a Rosales: "La gloria que este triunfo le da a las armas nacionales y al estado de Sinaloa, será siempre también una gloria para usted , que se ha honrado en gran manera ..." 
Así Don Antonio Rosales defendió la Ciudad de Culiacán de la inminente invasión francesa y es por ello que su estatua se construyó en el Paseo de la Reforma a solicitud del estado de Sinaloa, a pesar de ser oriundo del estado de Zacatecas.
Juárez le nombró general y fue gobernador del estado de Sinaloa hasta 1865. Meses después, el 23 de septiembre de 1865, el general Rosales murió luchando por defender su posición en el poblado de Alamos. Sus restos descansan en la Rotonda de los Personas Ilustres del panteón de Dolores.
Fuentes: (1) , (4) y (6)

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General Don IGNACIO LOPEZ RAYON.
Estatua erigida por el estado de Michoacán y develada el 2 de abril de 1899. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Ignacio López Rayón nació en 1773 en Tlalpujahua, Michoacán. Inició sus primeros estudios en el Colegio de Valladolid en Morelia, para después trasladarse a México y en el Colegio de San Ildefonso continuar con la carrera de leyes hasta recibir el título de abogado. En 1810, a los 37 años de edad, coincide con el ejército insurgente de Miguel Hidalgo a su paso por Maravatío y le propone un plan revolucionario que de inmediato le fue aceptado. Hidalgo le nombró su secretario y lo acompañó en la memorable batalla del Monte de las Cruces. En diciembre de 1810 fue nombrado Ministro de Estado. A la muerte de Hidalgo y sus principales jefes militares, Allende, Aldama y Jiménez, tomó el mando militar y continuó su lucha por la libertad. Finalmente víctima de una traición fue hecho prisionero y llevado a México en 1818. En 1820 fue indultado y quedó libre, pero sujeto a arraigo y fianza. En 1821, al triunfo de los insurgentes, regresó a su pueblo natal. Su provincia lo hizo su representante ante el congreso de 1823  Falleció el 2 de febrero de 1832 a causa de las secuelas que le dejaron las heridas causadas por los grilletes, cuando estuvo 3 años en prisión. Su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1), (3), (6)

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D. FDon FRANCISCO MANUEL SANCHEZ DE TAGLE.
Estatua erigida por el estado de Michoacán y develada el 2 de abril de 1899. Obra del escultor Don  Jesús Contreras.
Francisco Manuel Sánchez de Tagle nació en Valladolid, hoy Morelia, en el estado de Michoacán, el 11 de enero de 1772. Ingresó al Colegio de San Juan de Letrán en México en donde aprendió filosofía, teología y jurisprudencia. Fue un amante de la ciencia y de las letras acumulando un enorme caudal de conocimientos. En 1808 fue regidor del Ayuntamiento en México y en 1814 fue electo diputado a las cortes españolas. Sánchez Tagle fue un poeta consumado y escribió y en su corazón ardía el fuego de su amor patrio, escribiendo encendidas odas en honor a los héroes de la Independencia. Fue uno de los miembros del primer Congreso Nacional mexicano y en 1821 participó en la redacción del acta de independencia. En 1824 y 1825 ejerció el cargo de vicegobernador en el Estado de México. Orador elocuente, periodista distinguido y filántropo por convicción, ocupó en 1836 el cargo de Director del Nacional Monte de Piedad en donde realizó grandes mejoras. Tras la invasión norteamericana de 1847, su salud resultó quebrantada y falleció el 7 de diciembre de 1847, después de un asalto con la intención de robarlo, en el cual resultó mal herido en su intento por defenderse.
Fuentes: (1) y (6)

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Gral. Don PEDRO JOSE MENDEZ.
Estatua erigida por el estado de Tamaulipas y develada el año de 1902. Obra del escultor D. Federico Homdedeue.   
Pedro José Méndez nació el 22 de noviembre de 1836 en  Hacienda de San Agustín, Municipio de Hidalgo, Tamaulipas. Sus estudios principiaron a los seis años en la escuela de primeras letras en Ciudad Victoria. A la muerte de su padre volvió al campo y atendió los negocios familiares cuando tenía dieciséis años. Méndez demostró siempre su simpatía por el Presidente Juárez y la Constitución. Durante la Intervención Francesa el 23 de noviembre de 1862 entró el ejército francés al Puerto de Tampico. El general de la Garza, Macedonio Capistrán y el joven Pedro Méndez obligaron a los franceses a evacuar el puerto el 18 de enero de 1863; por este hecho, Méndez adquirió el grado de teniente del Ejército Nacional. El 15 de abril de 1865 atacó Cd. Victoria en donde hizo capitular al coronel Balderas. El 4 de junio tomó Tula tras 4 horas de combate y el 15 de julio desalojó de Santa Bárbara al comandante Valée; por estas acciones de guerra, el día 16 de julio, el Presidente Benito Juárez le otorgó el grado de General.  Finalmente en Tantoyuquita, el 23 de enero de 1866 al arrebatar a los enemigos un convoy valuado en  $200,000.00 recibió un tiro en el pecho. Murió el 23 de enero de 1866, a la edad de 29 años.
Fuentes: (3), (5) y (6)

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Don JUAN JOSE DE LA GARZA CISNEROS**.
Estatua erigida por el estado de Tamaulipas  y develada el año de 1902. Obra del escultor Don Federico Homdedeue.
Juan José de la Garza nació en Villa Cruillas, Tamaulipas el 6 de mayo de 1826. Obtuvo su licenciatura como abogado, pero se inclinó por la carrera de las armas. Para 1855 con el grado de general de brigada defendió a la Patria contra la intervención extranjera. Apoyó el Plan de Ayutla en contra de la dictadura de Santa Anna. Fue gobernador por Tamaulipas en 8 períodos distintos,  entre 1852 y 1869. De la Garza fundó el Instituto Científico y Literario San Juan en Matamoros. Tras declinar su popularidad después de su último período gubernamental, se trasladó a México y ocupó el puesto de magistrado de la Suprema Corte de Justicia y maestro de leyes en la Universidad. 20 años después regresó a su tierra y murió en octubre 16 de 1893. Sus restos descansan en la Rotonda de los Personas Ilustres del panteón de Dolores.
Fuentes: (3), (4), (5), y (6)

** También se menciona el segundo apellido Galván

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Don JUAN ANTONIO DE LA FUENTE.
Estatua erigida por el estado de Coahuila y develada el 2 de abril de 1897. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Juan Antonio de la Fuente nació en Saltillo, Coahuila el 3 de junio de 1814. A pesar de haber optado por la medicina, tuvo que dejar la carrera por falta de recursos y  recibirse tiempo después como abogado en 1837. Participó como diputado constituyente en 1857. Al mando del presidente Comonfort desempeñó la cartera de la Secretaría de Hacienda y posteriormente la de Relaciones Exteriores. En 1859 colaboró con Juárez en la obra magna de la Reforma y en forma digna se negó a firmar el tratado de Mac Lane-Ocampo, razón por la que hubo de presentar su dimisión. Juárecz lo llamó a colaborar nuevamente en 1861 ocupando la cartera de Justicia y en esa etapa expidió la trascendental Ley de Libertad de Cultos. Falleció en Saltillo el 9 de junio de 1867.
Fuentes: (1) y (6)

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Don MIGUEL RAMOS ARIZPE.
Estatua erigida por el estado de Coahuila y develada el 2 de abril de 1897. Obra del escultor Don Jesús Contreras.
Miguel Ramos Arizpe nació el 15 de febrero de 1775 en Villa de San Nicolás, hoy Ramos Arizpe, Coahuila. Hizo sus primeros estudios en el Seminario de Monterrey y los terminó en Guadalajara, donde recibió el grado de Bachiller en filosofía. En 1803 se ordenó como sacerdote en México, regresando a Guadalajara en 1807 para recibir el grado de licenciado y doctor en cánones. En 1810 fue electo diputado en las Cortes de Cádiz, pero por sus trabajos de tendencias independentistas fue sometido a prisión por varios años. Al consumarse la independencia de México regresa en 1822 y al año siguiente se le ve figurar como presidente de la Comisión de Constitución. Las discusiones al interior del Congreso Constituyente fueron muy exaltadas entre los partidarios de una República centralista, encabezada por Fray Servando Teresa de Mier y los que pretendían  instaurar una República federal, encabezados por don Miguel Ramos Arizpe. Los enfrentamientos políticos minaron su salud y falleció el 28 de abril de 1843. Sus restos descansan en la Rotonda de los Personas Ilustres del panteón de Dolores. Su nombre está grabado con letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Fuentes: (1)

 

juan jose arreola = es verdad os digo-baby h.p.

juan jose arreola = es verdad os digo-baby h.p.

En verdad os digo


Juan José Arreola

Todas las personas interesadas en que el camello pase por el ojo de la aguja, deben inscribir su nombre en la lista de patrocinadores del experimento Niklaus.

Desprendido de un grupo de sabios mortíferos, de esos que manipulan el uranio, el cobalto y el hidrógeno, Arpad Niklaus deriva sus investigaciones actuales a un fin caritativo y radicalmente humanitario: la salvación del alma de los ricos.

Propone un plan científico para desintegrar un camello y hacerlo que pase en chorro de electrones por el ojo de una aguja. Un aparato receptor (muy semejante en principio a la pantalla de televisión) organizará los electrones en átomos, los átomos en moléculas y las moléculas en células, reconstruyendo inmediatamente el camello según su esquema primitivo. Niklaus ya logró cambiar de sitio, sin tocarla, una gota de agua pesada. También ha podido evaluar, hasta donde lo permite la discreción de la materia, la energía cuántica que dispara una pezuña de camello. Nos parece inútil abrumar aquí al lector con esa cifra astronómica.

La única dificultad seria en que tropieza el profesor Niklaus es la carencia de una planta atómica propia. Tales instalaciones, extensas como ciudades, son increíblemente caras. Pero un comité especial se ocupa ya en solventar el problema económico mediante una colecta universal. Las primeras aportaciones, todavía un poco tímidas, sirven para costear la edición de millares de folletos, bonos y prospectos explicativos, así como para asegurar al profesor Niklaus el modesto salario que le permite proseguir sus cálculos e investigaciones teóricas, en tanto se edifican los inmensos laboratorios.

En la hora presente, el comité sólo cuenta con el camello y la aguja. Como las sociedades protectoras de animales aprueban el proyecto, que es inofensivo y hasta saludable para cualquier camello (Niklaus habla de una probable regeneración de todas las células), los parques zoológicos del país han ofrecido una verdadera caravana. Nueva York no ha vacilado en exponer su famosísimo dromedario blanco.

Por lo que toca a la aguja, Arpad Niklaus se muestra muy orgulloso, y la considera piedra angular de la experiencia. No es una aguja cualquiera, sino un maravilloso objeto dado a luz por su laborioso talento. A primera vista podría ser confundida con una aguja común y corriente. La señora Niklaus, dando muestra de fino humor, se complace en zurcir con ella la ropa de su marido. Pero su valor es infinito. Está hecha de un portentoso metal todavía no clasificado, cuyo símbolo químico, apenas insinuado por Niklaus, parece dar a entender que se trata de un cuerpo compuesto exclusivamente de isótopos de níkel. Esta sustancia misteriosa ha dado mucho que pensar a los hombres de ciencia. No ha faltado quien sostenga la hipótesis risible de un osmio sintético o de un molibdeno aberrante, o quien se atreva a proclamar públicamente las palabras de un profesor envidioso que aseguró haber reconocido el metal de Niklaus bajo la forma de pequeñísimos grumos cristalinos enquistados en densas masas de siderita. Lo que se sabe a ciencia cierta es que la aguja de Niklaus puede resistir la fricción de un chorro de electrones a velocidad ultracósmica.

En una de esas explicaciones tan gratas a los abstrusos matemáticos, el profesor Niklaus compara el camello en tránsito con un hilo de araña. Nos dice que si aprovecháramos ese hilo para tejer una tela, nos haría falta todo el espacio sideral para extenderla, y que las estrellas visibles e invisibles quedarían allí prendidas como briznas de rocío. La madeja en cuestión mide millones de años luz, y Niklaus ofrece devanarla en unos tres quintos de segundo.

Como puede verse, el proyecto es del todo viable y hasta diríamos que peca de científico. Cuenta ya con la simpatía y el apoyo moral (todavía no confirmado oficialmente) de la Liga Interplanetaria que preside en Londres el eminente Olaf Stapledon.

En vista de la natural expectación y ansiedad que ha provocado en todas partes la oferta de Niklaus, el comité manifiesta un especial interés llamando la atención de todos los poderosos de la tierra, a fin de que no se dejen sorprender por los charlatanes que están pasando camellos muertos a través de sutiles orificios. Estos individuos, que no titubean en llamarse hombres de ciencia, son simples estafadores a caza de esperanzados incautos. Proceden de un modo sumamente vulgar, disolviendo el camello en soluciones cada vez más ligeras de ácido sulfúrico. Luego destilan el líquido por el ojo de la aguja, mediante una clepsidra de vapor, y creen haber realizado el milagro. Como puede verse, el experimento es inútil y de nada sirve financiarlo. El camello debe estar vivo antes y después del imposible traslado.

En vez de derretir toneladas de cirios y de gastar dinero en indescifrables obras de caridad, las personas interesadas en la vida eterna que posean un capital estorboso, deben patrocinar la desintegración del camello, que es científica, vistosa y en último término lucrativa. Hablar de generosidad en un caso semejante resulta del todo innecesario. Hay que cerrar los ojos y abrir la bolsa con amplitud, a sabiendas de que todos los gastos serán cubiertos a prorrata. El premio será igual para todos los contribuyentes: lo que urge es aproximar lo más que sea posible la fecha de entrega.

El monto del capital necesario no podrá ser conocido hasta el imprevisible final, y el profesor Niklaus, con toda honestidad, se niega a trabajar con un presupuesto que no sea fundamentalmente elástico. Los suscriptores deben cubrir con paciencia y durante años, sus cuotas de inversión. Hay necesidad de contratar millares de técnicos, gerentes y obreros. Deben fundarse subcomités regionales y nacionales. Y el estatuto de un colegio de sucesores del profesor Niklaus, no tan sólo debe ser previsto, sino presupuesto en detalle, ya que la tentativa puede extenderse razonablemente durante varias generaciones. A este respecto no está de más señalar la edad provecta del sabio Niklaus.

Como todos los propósitos humanos, el experimento Niklaus ofrece dos probables resultados: el fracaso y el éxito. Además de simplificar el problema de la salvación personal, el éxito de Niklaus convertirá a los empresarios de tan mística experiencia en accionistas de una fabulosa compañía de transportes. Será muy fácil desarrollar la desintegración de los seres humanos de un modo práctico y económico. Los hombres del mañana viajarán a través de grandes distancias, en un instante y sin peligro, disueltos en ráfagas electrónicas.

Pero la posibilidad de un fracaso es todavía más halagadora. Si Arpad Niklaus es un fabricante de quimeras y a su muerte le sigue toda una estirpe de impostores, su obra humanitaria no hará sino aumentar en grandeza, como una progresión geométrica, o como el tejido de pollo cultivado por Carrel. Nada impedirá que pase a la historia como el glorioso fundador de la desintegración universal de capitales. Y los ricos, empobrecidos en serie por las agotadoras inversiones, entrarán fácilmente al reino de los cielos por la puerta estrecha (el ojo de la aguja), aunque el camello no pase.

 

Baby H. P.

Juan José Arreola

Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña.

El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil, mediante cómodos cinturones, pulseras, anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito puede colocarse en cualquier rincón de la casa, y representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden ahora los hogares.

De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica.

Las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, trasmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante. En los grandes edificios de departamentos pueden suplirse satisfactoriamente las fallas del servicio público, enlazando todos los depósitos familiares.

El Baby H.P. no causa ningún trastorno físico ni psíquico en los niños, porque no cohíbe ni trastorna sus movimientos. Por el contrario, algunos médicos opinan que contribuye al desarrollo armonioso de su cuerpo. Y por lo que toca a su espíritu, puede despertarse la ambición individual de las criaturas, otorgándoles pequeñas recompensas cuando sobrepasen sus récords habituales. Para este fin se recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras más calorías se añadan a la dieta del niño, más kilovatios se economizan en el contador eléctrico.

Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo lleven siempre a la escuela, para que no se pierdan las horas preciosas del recreo, de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía.

Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente irresponsables. Lo mismo debe decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P. atraen rayos y centellas. Ningún accidente de esta naturaleza puede ocurrir, sobre todo si se siguen al pie de la letra las indicaciones contenidas en los folletos explicativos que se obsequian en cada aparato.

El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y precios. Es un aparato moderno, durable y digno de confianza, y todas sus coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P. Mansfield & Sons, de Atlanta, Ill.

proyectos de animales y colaboratibos

El bisonte


Juan José Arreola

 

Tiempo acumulado. Un montículo de polvo impalpable y milenario; un reloj de arena, una morrena viviente: esto es el bisonte en nuestros días.
            Antes de ponerse en fuga y dejarnos el campo, los animales embistieron por última vez, desplegando la manada de bisontes como un ariete horizontal. Pues evolucionaron en masas compactas, parecían modificaciones de la corteza terrestre con ese aire individual de pequeñas montañas; o una tempestad al ras del suelo por su aspecto de nubarrones.
            Sin dejarse arrebatar por esa ola de cuernos, de pezuñas y belfos, el hombre emboscado arrojó flecha tras flecha y cayeron uno por uno los bisontes. Un día se vieron pocos y se refugiaron en el último redil cuaternario.
            Con ellos se firmó el pacto de paz que fundó nuestro imperio. Los recios toros vencidos nos entregaron el orden de los bovinos con todas sus reservas de carne y leche. Y nosotros les pusimos el yugo además.
            De esta victoria a todos nos ha quedado un galardón: el último residuo de nuestra fuerza corporal, es lo que tenemos de bisonte asimilado.
            Por eso, en señal de respetuoso homenaje, el primitivo que somos todos hizo con la imagen del bisonte su mejor dibujo de Altamira.

 

La jirafa

Al darse cuenta de que había puesto demasiado altos los frutos de un árbol predilecto, Dios no tuvo más remedio que alargar el cuello de la jirafa.
Cuadrúpedos de cabeza volátil, las jirafas quisieron ir por encima de su realidad corporal y entraron resueltamente al reino de las desproporciones. Hubo que resolver para ellas algunos problemas biológicos que más parecen de ingeniería y de mecánica: un circuito nervioso de doce metros de largo; una sangre que se eleva contra la ley de la gravedad mediante un corazón que funciona como bomba de pozo profundo; y todavía, a estas alturas, una lengua eréctil que va más arriba, sobrepasando con veinte centímetros el alcance de los belfos para roer los pimpollos como una lima de acero.
Con todos sus derroches de técnica, que complican extraordinariamente su golpe y sus amores, la jirafa representa mejor que nadie los devaneos del espíritu: busca en las alturas lo que otros encuentran al ras del suelo.
Pero como finalmente tiene que inclinarse de vez en cuando para beber el agua común, se ve obligada a desarrollar su acrobacia al revés. Y se pone entonces al nivel de los burros.

 


El rinoceronte

 

El gran rinoceronte se detiene. Alza la cabeza. Recula un poco. Gira en redondo y dispara su pieza de artillería. Embiste como ariete, con un solo cuerno de toro blindado, embravecido y cegado, en arranque total de filósofo positivista. Nunca da en el blanco, pero queda siempre satisfecho de su fuerza. Abre luego sus válvulas de escape y bufa a todo vapor.

(Cargados con armadura excesiva, los rinocerontes en celo se entregan en el claro del bosque a un torneo desprovisto de gracia y destreza, en el que sólo cuenta la calidad medieval del encontronazo.)

Ya en cautiverio, el rinoceronte es una bestia melancólica y oxidada. Su cuerpo de muchas piezas ha sido armado en los derrumbaderos de la prehistoria, con láminas de cuero troqueladas bajo la presión de los niveles geológicos. Pero en un momento especial de la mañana, el rinoceronte nos sorprende: de sus ijares enjutos y resecos, como agua que sale de la hendidura rocosa, brota el gran órgano de vida torrencial y potente, repitiendo en la punta los motivos cornudos de la cabeza animal, con variaciones de orquídea, de azagaya y alabarda.

Hagamos entonces homenaje a la bestia endurecida y abstrusa, porque ha dado lugar a una leyenda hermosa. Aunque parezca imposible, este atleta rudimentario es el padre espiritual de la criatura poética que desarrolla, en los tapices de la Dama, el tema del Unicornio caballeroso y galante.

Vencido por una virgen prudente, el rinoceronte carnal se transfigura, abandona su empuje y se agacela, se acierva y se arrodilla. Y el cuerno obtuso de agresión masculina se vuelve ante la doncella una esbelta endecha de marfil.

 

El sapo

Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.

Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias.

Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo.

cuestionario                                                                                                 

las banderas viejas de mexico

 

La Bandera Nacional

La bandera, el escudo y el Himno son nuestros símbolos patrios y su existencia se remonta a la época de la Independencia, es decir, al surgir México como un nuevo estado libre y soberano.

El uso de estandartes se remonta a la época del México antiguo. Tanto los aztecas como los tlaxcaltecas y los tepanecas utilizaban estandartes con distintos símbolos que los identificaban con su gobernante o con su estado.

Durante la Colonia (1521-1821), los españoles utilizaron sus propios estandartes y banderas; sin embargo, no hubo una bandera nacional. Tanto en España como en los territorios bajo su dominio era muy común que se utilizaran los escudos de los monarcas como banderas.

Cuando don Miguel Hidalgo y Costilla, inició el movimiento de Independecia el 15 de septiembre de 1810, adoptó como bandera el estandarte de la Virgen de Guadalupe que estaba en el santuario de Atotonilco.

Alrededor de esos años, entre 1812 y 1817 apareció la primera bandera tricolor (verde, blanco y rojo), ésta fue la bandera denominada Siera, nombre que los indígenas de las montañas daban a la Sierra de Veracruz y Puebla. Pero esos años fueron de desorden y guerra por lo que fue hasta el 14 de abril de 1823 que se adoptó oficialmente la bandera tricolor.

Bandera del Batallón Activo Ligero
Participó en las batallas de Pueblo Viejo el 11 de septiembre de 1829, en la del Fuerte del Álamo el 6 de marzo de 1836, en la defensa del Puerto de Veracruz el 27 de noviembre de 1838 y en la batalla de Cerro Gordo el 18 de abril de 1847.

 


Bandera de Madero
El 9 de febrero de 1913 salió de Chapultepec con esta Bandera el señor Presidente Don Francisco I. Madero en compañía de sus cadetes para defender nuestra Patria.
 

 

Bandera del 19 Batallón de Línea
Participó en la segunda intervención norteamericana en abril de 1914.
 

El Congreso Constituyente dispuso cómo debía ser la bandera de México: tendría tres franjas verticales, cada una de diferente color, la franja pegada al asta debía ser verde, la del centro blanca y la del extremo roja. En la franja del centro se encontraría un águila de origen mexicano, sin corona, que estuviera parada sobre un nopal, el cual crecería en una peña rodeada de agua. El águila debía estar posada sobre su pata izquierda, con la derecha agarraría una serpiente en actitud de querer despedazarla con su pico. Además debía estar enmarcada por los símbolos republicanos: ramas de encino y laurel.
 


 

Ha habido cambios. La posición del águila ha variado algunas veces.

Durante el Imperio de Maximiliano se adoptó una bandera que tenía el águila colocada bajo la corona del imperio francés. Luego, Porfirio Díaz ordenó que el águila se colocara de frente y con las alas extendidas.

Venustiano Carranza dispuso que el águila se colocara de perfil izquierdo y conservara las características con las que los mexicas habían concebido cuando descubrieron la tierra donde fundaría Tenochtitlan. Algunos presidentes han hecho cambios a la posición del águila, pero en general el escudo nacional quedó como lo diseñó Venustiano Carranza.
 

Fuente: Museo Nacional de Artillería, Catálogo de la Colección de Banderas, Museo Nacional de Historia, Secretaría de Gobernación, México, 1990.

 

Bandera de Mexico